
Podríamos decir que estas semanas son acaso las más trascendentales para la actual industria de videojuegos. Porque es por estos días que aparecen los títulos más esperados del año, es cuando más el público desembolsa dinero de sus bolsillos y, claro, es cuando los publishers tiran toda la carne a la parrilla. Esta última observación es acaso la más importante e interesante de todas, porque da cuenta de cuánto se invierte en marketing para promocionar lanzamientos que eventualmente pueden llegar a transformarse en los más lucrativos del vasto universo del entertainment.
Más allá de grandes y esperados títulos o secuelas, lo interesante es esta especie de lucha entre títulos similares que buscan un pedazo de esa torta. Lo hemos visto anteriormente con juegos deportivos (FIFA vs. PES), de carreras (Forza vs. Gran Turismo) y ahora lo vemos en la madre de todas las batallas: la de los shooters bélicos en primera persona. O, más específicamente, entre las sagas Battlefield, propiedad de Electronic Arts, y la mega popular franquicia Call of Duty –de Activision y hoy el videojuego más importante de esta generación–, con la tercera parte de su saga Modern Warfare. Pero en este caso, ambos juegos tienen un fuerte contenido de juego que se opone entre sí.
Por un lado, el Battlefield, desarrollado por la sueca DICE y que tuvo su última versión como tal el 2005, es un título que si bien se centra en conflictos bélicos modernos, al igual que su competencia, tiene un fuerte enfoque hacia el lado multijugador en línea, con un sistema de clases y recompensas que ha creado escuela. Por otro lado, esta tercera parte ostenta un nuevo motor gráfico -el Frostbite 2- que, al menos en su versión optimizada para PC, alcanza niveles gráficos únicos. Eso, sumado a la potente campaña comercial que ha impulsado Electronic Arts, ha logrado que se vendieran cinco millones de copias en el mundo en apenas una semana. Y se transformó en el juego que se ha vendido más rápido en la historia de EA.
Mientras, los títulos del Call of Duty juegan de local. Anualmente han ido fidelizando a su público con nuevas iteraciones de manera constante, lo que ha cimentado su fama y su popularidad, complementado con historias y situaciones cinematográficas que lo han transformado en un favorito, principalmente, gracias a su campaña para un jugador (sin desmerecer, por cierto, su propio sistema multijugador). El nuevo capítulo salió hace algunos días, y vaya que ha dado que hablar, principalmente por su campaña comercial ys sus avisos estelarizados por taquilleros actores hollywoodenses.
De entrada, el Modern Warfare 3 ya superó a su competencia y se transformó en el lanzamiento de la industria del entertainment más rápido y exitoso de todos los tiempos, con 6.5 millones de unidades vendidas y más de US$ 400 millones en ventas. ¡Sólo en el primer día! Bobby Kotick, CEO Activision, debe bailando de felicidad.
Pero lo más interesante de todo, más allá de los millones de dólares que se mueven, supernado a otras áreas de la industria del entretenimiento, es considerar que el mayor evento de ocio para estas generaciones es nada más y nada menos que jugar en equipo a los soldaditos. Pero esta vez, a través de una pantalla.
Ahora, la pregunta del millón: ¿cuál de los dos es el mejor? Pues partamos diciendo que ambos títulos son estupendos juegos que brillan con sus propios méritos. Aunque no sean perfectos. Porque, efectivamente, el Battlefield 3 se ve mucho mejor que el Call of Duty: MW3 en términos gráficos (sobre todo si se corre en PC). EL BF3 se ve más realista y hasta más “humano”. Mientras, su competencia se ve estupendamente bien, pero igual que en las entregas anteriores. No hay necesariamente un upgrade gráfico en la entrega, aunque de todos modos todo se ve increible.
Por otro lado, se sabe que el BF3 es un juego más orientado a ser disfrutado en modo multijugador. De hecho, su campaña single player palidece al lado de la del MW3. En ese sentido, personalmente creo que el MW3 es un juego mucho más completo que el BF3. Tanto por su campaña, sus modos multijugador y por el balance que éstos tienen. Pero, se sabe, en gustos no haay nada escrito y al final del día, lo que verdaderamente importa es pasarla bien y poder pegarse unos buenos headshots.