E3 2017: Ciudad Abierta

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Nintendo este año se volvió a arrancar con los tarros en la E3. Si el año pasado, sólo con la presentación en sociedad (y su stand) dedicados a The Legend of Zelda: Breath of the Wild, la compañía se coronó no sólo con el mejor y más popular stand de la feria, sino que también con el juego más comentado y mejor criticado. Pues bien, este año pasó algo más o menos similar. Pero no nos adelantemos aún y vamos por partes.

 

Desde su inicio en 1995, la Electronic Entertainment Expo, más conocida como E3, es la feria de videojuegos más reconocida e importante del mundo. Un evento donde anualmente se dan cita los principales actores del industria –desarrolladores, publishers–, pero también los estudios más pequeños, y los medios de comunicación. En tres días, cerca de 60 mil almas se arremolinan en los pasillos del gigantesco Los Angeles Convention Center para probar juegos nuevos, conocer novedades y reunirse con gente, ya sea para discutir o hacer negocios. Es el lugar para estar si los videojuegos son parte importante de tu vida.

 

Pero esta E3 2017 fue algo distinta. De todos los años que he podido venir, esta versión fue particularmente especial. Un poco más desordenada, caótica. Más agotadora. Con más gente. Puede ser el hecho de que casi todos los publishers ahora hagan eventos previos a la apertura de las puertas del Convention Center. También puede ser que en esta ocasión, por primera vez, la E3 estuvo abierta al público, lo que implicó cerca de 15 mil almas más que deambularon por los pasillos de la feria. Caminar entre los stands, más que nunca, fue una odisea, donde fue casi imposible no recibir un mochilazo o un empujón sin querer, con el consiguiente “sorry, man”. Not fun, hay que decirlo.

 

 

Aclaremos que siempre –siempre– es sorprendente pasearse por las dos grandes salas del Convention Center. Y este año la cosa fue efectivamente aún más intensa. El martes 13, cuando las puertas se abrieron, fue sorprendente ser testigo de los ríos de gente que hacían fila –quizás desde qué hora– para entrar a la feria. Y eso se sintió. Al transitar por los pasillos, generalmente a paso veloz para llegar a tiempo a alguna cita previa con alguna marca, era más que común toparse con gente que se quedaba detenida mientras tecleaba en sus celulares o conversando en lote. El primer día fue hasta complejo a ratos. Pero fue pasando.

 

Pero todo eso comenzó a suceder cuando la E3 ya estaba, hace un rato ya, en full swing. Como ya es tradición hace algunos años, los publishers más grandes realizan sus presentaciones fuera de la feria, en eventos únicos días antes: Microsoft, Sony, Nintendo Ubisoft, y ahora Electronic Arts, Bethesda y hasta los cabros de Devolver Digital. Todos organizan sus propias conferencias de prensa donde se busca deslumbrar más que el otro. Y hubo de todo. Aunque nada tampoco para volverse loco.

 

Microsoft fue quien comenzó con los fuegos el domingo previo, en el Galen Center de la USC, de la mano de la única novedad en hardware presentada durante la feria: la Xbox One X (ex Scorpio). En una presentación que tradicionalmente está inundada de luces y colores verdes, Phil Spencer, cabeza de Xbox, hizo el debut en sociedad de la máquina –fue confirmado, va a llegar a Chile antes de las fiestas de fin de año–, que hoy se jacta de ser la consola más poderosa del mercado. Y 4K nativo. O ultra HD. Fuera de eso, con vítores se hizo el nuncio que ahora el sistema soportaría retro compatibilidad con los juegos de la Xbox original, y se mostraron variados títulos, para todos los gustos, que incluyeron el nuevo Assassin’s Creed: Origins, ambientado en Egipto, el Forza Motorsport 7, el esperado Crackdown 3, el paso exclusivo del popular Player Unknown’s Battlegrounds, el Cuphead, esta vez con fecha de lanzamiento (el 29 de septiembre, al fin) y claro, el Anthem, el sorprendente nuevo título de Bioware, creadores del Mass Effect y el Dragon Age, entre otros títulos más.

 

Después, al día siguiente, fue el turno de PlayStation en el legendario Shrine Auditorium. Allí, en un show repelto de gente, fuertemente cargado a lo pirotécnico y que sólo un par de veces fue interrumpido con la aparición del CEO de PlayStation en EE.UU., Shawn Layden, sólo se presentaron trailers de juegos que la gran mayoría ya habían sido develados el año anterior. Igual estuvo entretenido ver nuevas secuencias de títulos como Days Gone, del nuevo God of War, del gameplay del Call of Duty: WWII o anuncios como el remake del clásico de PlayStation 2, Shadow of the Colossus, igual sorprenden, pero no fue suficiente para una presentación que en términos de novedades –a la larga ese es el espíritu de la E3–, fue más bien floja. Entretenida, de acuerdo, pero escuálida en relación a sorpresas.

 

Finalmente Nintendo, quien hace años dejó de hacer conferencias en vivo en pos de sus ya famosos Treehouse Live, donde anuncian en un video grabado sus novedades para la temporada. Y para muchos, al igual que el año pasado, fue nuevamente la casa de Mario la que presentó las más comentadas y celebradas novedades, principalmente impulsadas por el fantástico Super Mario Odyssey –que tuve el placer de probar– junto a una serie de novedades para su nueva consola, la Switch. De hecho, el nuevo juego de Mario fue premiado por la Game Critics Awards como el mejor título presentado en esta E3. Y merecido lo tiene. Amén de que en el stand de la compañía –lejos el más concurrido de toda la feria–, estuvo presentando otros títulos interesantes, como el crossover con Ubisoft Mario + Rabbids: Kingdom Battle (me gustó), el Splatoon 2, el FIFA para la Switch, además de otros anuncios de juegos que saldrían el 2018. Bien Nintendo: le dio en el gusto a sus fanáticos, pero también a la prensa y a los medios con anuncios y presentaciones muy balanceadas. Quizás no para todos los gustos, pero sí la más redonda.

 

Fuera de eso, pasearse por la feria fue business as usual. Hubo stands muy buenos (el de Betehesda para el Wolfenstein II: The New Colossus estaba alucinante, al replicar un diner de los años ’50s) y harto juego que igual causó sensación. Igual entretenido, aunque es muy probable que esta E3 2017 no haya sido tan emocionante o noticiosa como en años anteriores. Al menos en términos de novedades. Pero no cabe duda que aún sigue siendo la feria de videojuegos más importante de la industria.