El universo cohesionado de South Park: The Fractured But Whole

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“Aren’t superheroes kinda dated?” – Perico que atiende la boletería del cine en South Park.

 

Se retrasó, varias veces. Pero finalmente llegó. The Fractured But Whole, el segundo juego basado en South Park de la era moderna (más de eso, luego), después del merecido éxito de The Stick of Truth, el 2014, ya está acá. Al fin. Porque hablamos de un juego atípico que, nuevamente, logra llevar las mecánicas de un juego de rol tradicional por turnos a la experiencia de un capítulo interactivo que, de hecho, está efectivamente conectado con lo que sale al aire, en la televisión por cable de Comedy Central. El resultado original no sólo fue un manjarsh para los fanáticos, sino que para cualquiera que gustara de un buen rpg de la vieja escuela. Con The Fractured But Whole hay pequeños cambios, más allá del estudio, pero el alma del juego sigue siendo la misma. Y por qué no.

 

El tema principal por el que se da vueltas la narrativa del juego son los superhéroes. O más bien, el momento (¿matrimonio?) actual que vive la industria audiovisual con la del cómic. Es decir, todo lo que se puede absorber de los famosos universos cohesionados de Marvel y DC Comics está plasmado acá en la onda, los combates y por cierto, las referencias y los chistes. En ese sentido, la historia no es necesariamente mejor que las parodias anteriores a las fantasías medievales de The Stick of Truth. Es sólo que esto es un poco más actual. Y ni tanto, si tomamos en cuenta, justamente, la cita del juego que abre este comentario.

 

Porque acá hay dos cosas relevantes. Una es el juego en sí. ¿Funciona? Por supuesto. Tan bien como The Stick of Truth, e incluso un poco mejor. La fórmula de exploración como de “capítulo interactivo”, sazonada con sencillos puzles ambientales y combates por turno a través de las distintas locaciones del pueblo, conducen la historia que obviamente tiene a Cartman y sus artimañas al centro de todo. Por supuesto –salvo detalles, como las grillas de movimiento– las mecánicas de juego no distas mucho de lo que era originalmente The Stick of Truth (acá lo que escribí para la ocasión).

 

 

 

Pero esta vez, en vez de espadas de madera y tapas de tarros de basura, la temática ahora es sobre superhéroes. Lo mismo con los poderes y habilidades de los personajes. En ese sentido, las personalizaciones y combinaciones son casi infinitas y uno puede pasarse horas armando al “New Kid”, el protagonista perfecto para la ocasión.

 

La otra cosa relevante es por supuesto el humor. Consideremos que South Park lleva 21 años al aire con temporadas –y un largometraje estrenado en cines– que casi siempre han sido no menos que geniales. O al menos, muy divertidas. Podemos discutir cómo ha evolucionado el humor de la serie, qué capítulos han sido más memorables, pero está claro que Trey Parker y Matt Stone siempre han empujado y mantenido un estilo irreverente, ácido y políticamente incorrecto, donde nadie se salva.

 

The Fractured But Whole funciona bien en esa línea, cuando se enfoca en temas de actualidad que efectivamente le sacan punta a un tipo de humor más corrosivo. La lata es que el humor del juego se centra más en chistes de peos que en otra cosa. Casi todo el rato. De hecho, el poder principal del protagonista, es ese: tirarse peos atómicos que son capaces de manipular el tiempo. So funny, you guys.

 

Finalmente, decir que siendo personalmente un fan de la serie, al fin da gusto que existan videojuegos que le hagan justicia a su estilo, locura y humor. Tras mediocres ejemplos anteriores (quizás con la excepción del juego con Scott Tenorman) al fin South Park se sustenta en un medio que no sólo le hace justicia en todo sentido, sino que además, muy posiblemente, sea el futuro de la serie.