Halo Wars 2: El Juego de la Estrategia

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Históricamente, los juegos de estrategia han tenido un denominador común muy particular en relación a otros géneros de videojuegos: son los únicos que de verdad logran entregar de verdad la sensación de estar al mando de un ejército completo y de estar en esa posición muy privilegiada –y cómoda– de dominar el mapa y mover piezas al antojo estratégico personal. Como lo es en los juegos de mesa (el clásico Ataque, por ejemplo) en donde todo es dirigido desde la altura, pero más complejo, veloz y profundo. Y con decenas, cientos de personas y vehículos, al mando. Toda una gran responsabilidad.

 

El género por cierto que ha ido evolucionando desde sus albores en los 80s a sagas hoy clásicas como Age of Empires, Command & Conquer, Total War, Starcraft, R.U.S.E. Company of Heroes y muchas otras más. El género, sin ir más lejos, tuvo gran popularidad durante la década pasada. De hecho, dado lo complejo y variado de los comandos, era prácticamente mandatorio utilizar mouse y teclado y era impensado imaginarse uno de estos juegos en un ambiente de consola, con las obvias restricciones que puede llegar a tener un control –un joystick– más tradicional. Pero el 2009, Microsoft tuvo la atrevida idea de adaptar una de sus franquicias más queridas y populares –Halo– y adaptarla, dentro de ese universo, al modelo de los juegos de estrategia en tiempo real, pensando en el público de consolas. Al menos en términos de historia, personaje, clases y escenarios la historia tenía sentido. Pero claro: todo pensado para consolas y sus jugadores. Esos que, se supone, no juegan con un PC. Era un desafío no menor. Incluso, hasta arriesgado. Pero la compañía Ensemble Studios (creadores justamente del Age of Empires), de la mano de Microsoft, lograron pegarle la mano al gato. El juego le gustó al público y, en general, fue bien recibido por todos. Pero hasta ahí llegó la cosa.

 

 

Ocho años después, Microsoft ha vuelto a la carga con una secuela que, más que nunca, se siente fresca y novedosa. Especialmente, en un mar de títulos que privilegian mundos abiertos y otras mecánicas de juego más tradicionales y seguras. Acá no. Y la premisa vuelve a ser la misma: pocos años después de los eventos del primer juego, las fuerzas terrestres de la UNSC se enfrentan una vez más a los covenant, pero también a otra raza, bautizada como los banished. Cada facción tiene sus propias unidades y estructuras. Y una vez más, la mecánica de enfrentamiento se vuelve a basar en el clásico papel-piedra-tijera. También están de regreso esas fastuosas cinemáticas, emocionantes y que le sacan el jugo a todo el poder digital actual. La idea, entonces, es desplegar unidades terrestres y aéreas a partir de la generación de recursos con el fin de capturar distintos puntos y objetivos en el mapa y, eventualmente, aniquilar a las unidades contrarias. Hay, claro, distintas modalidades de juego y combates multijugador. El modo skirmish o escaramuza está de vuelta, junto con un nuevo modo, blitz, que se sustenta en el uso de cartas. Muy a la moda. A pesar de la restricción lógica de los controles, éstos funciones bastante bien. No de manera perfecta, pero sí lo suficiente como para jugar dominando todas las posibilidades.

 

Lo mejor, claro, va a depender de la estrategia de juego de cada jugador. Personalmente, tengo una inclinación hacia la sobreproducción de recursos, unidades y vehículos con la idea de conquistar bases y el mapa con la mayor brutalidad posible. El juego presenta algunos cambios y mejoras cosméticas en relación al juego anterior, con algunas nuevas adiciones a la ya conocida mecánica. La historia no es mala dentro de lo que es el canon Halo y las cinemáticas, una vez más, están a la altura. Todo lo anterior hace que Halo Wars 2 no sólo funciones de manera agradable, sino que también como una gran y entretenida aventura de estrategia de ciencia ficción. Que vengan más.