reseñas

BULLY: DE VUELTA AL COLEGIO

Posteado Etiquetas:

Y ha sucedido. El Bully ya está entre nosotros. El juego más polémico y esperado del año. El nuevo batatazo de Rockstar Studios –creadores de la saga Grand Theft Auto–, acaso la tienda de videojuegos de más renombre en el último lustro. Por lejos.

Entonces, claro, ahora que el juego ya está disponible en tiendas, vale la pena preguntarse si era para tanto todo el hoopla que venía junto con el juego. O finalmente, nada más que hype. Personalmente, me quedo con lo primero. Y por varios motivos.

Primero: el juego, bajo una primera y simple lectura, se podría mirar en menos y considerarlo sólo un capítulo más del GTA, algo así como las aventuras free roaming del hijo de Tommy Vercetti, pero en un internado. Falso. Si bien la metodología –o el motor– del juego es así (espacios libres, mucho recorrido, misiones paralelas a elección), ese es el único punto de comparación real con el GTA. Porque el Bully es un juego quizás no tan ambicioso en alcance, y se agradece.

La sensación prácticamente de agorafobia que produce un juego como el GTA: San Andreas puede llegar a ser a veces ahogante. En el Bully eso felizmente no ocurre: acá hay un completo dominio y alcance de los límites físicos del mapa del juego. Muy en la onda, el tono y el humor de viejos clásicos escolares como el viejo y querido Skool Daze y el bizarro Mikie, de Konami.

Segundo, el juego venía rodeado de esa aura violentista que a los conservadores les encanta hincar el diente. Eso obviamente ayudó a que se comenzara a hablar del juego casi un año antes de su lanzamiento. Y ok, dado el historial de Rockstar y las temáticas políticamente incorrectas (y que amamos) de sus juegos, es entendible en principio que el Bully levante inquietudes. Pero no. No es para tanto.

El juego no es más violento que el que más. Además, no hay asesinatos. De hecho, nadie muere en el juego. Toda la “violencia” que se aplica (y que de inmediato es penalizada cuando se ejecuta de manera gratuita) es de carácter colegial. Ni siquiera hay sangre en el juego. O sea, “chiquilladas”: polvos pica-pica, peorrillas, pistolas hechas de botellas plásticas, bolitas, petardos, huevos, etc., además del arma más letal y efectiva de todas: una honda.

Tercero, pongamos en la balanza otro de los candidatos a juego del año: el Okami. En términos visuales, incluso en originalidad, Okami sin duda que es un título que dá que hablar y es estimulante de jugar y de ver. De hecho, sus gráficos son sobresalientes. Pero lo más importante de todo, su jugabilidad, es poco adictiva. Incluso media fome. Rara. Con una historia poco interesante y derechamente bizarra. Los personajes, ídem.

En cambio, Bully se vanagloria no sólo de crear al personaje del año –su protagonista, el sin par adolescente Jimmy Hopkins– sino también de crear historias y personajes únicos y no meramente caricaturas unipersonales. Es más: la galería de pesonajes del Bully, en términos de riqueza argumental, es impresionante

Jimmy Eat World: sólo contra el mundo, Jimmy Hopkins deberá hacerse respetar por sus pares escolares.


Cuarto, el Bully aplica todo el potencial que permite el una consola. Resume todas las posibilidades de juego posibles: disparos en primera y tercera persona, secuencias de teclas y botones, peleas mano-a-mano, interacciones sociales, manejos y carreras (además del uso de vehículos poco conevncionales), misiones de todo tipo, mini-juegos por doquier, etc. ¡Hasta hay una sopa de letras! Es decir, hay entretención variada todo el rato.

Y quinto, por que es el juego que más me ha gustado, que más me ha entretenido, que más me ha hecho reír y que más adicción me ha producido durante este año. Motivos suficientes para ensalzarlo como el más serio candidato a juego del año. Sino derechamente el mejor.

Metacritic le otorgó una nota promedio de 87 al juego y si aún no lo has probado, puedes visitar la página oficial del juego acá.

SCARFACE: THE WORLD IS YOURS, PUTO CABRÓN!

Posteado Etiquetas:

“Sey hellooo to ma littel frend!!!”—Tony Montana en Scarface.

Lo mejor del juego es su premisa: ¿qué hubiese pasado si al final de la película de Brian de Palma, Tony hubiese adivinado que alguien venía por atrás para volarlo en mil pedazos y la cosa hubiese sido alm revés? Pues así es como comienza el juego: mata s a todos los hombres de Soza, escapas de la mansión y comienzas de cero. La idea, claro, es retomar el control de tu imperio y de la ciudad de Miami. Tal como en el GTA: Vice City.

Entonces, la idea es renacer. Para esto, Tony deberá realizar una serie de misiones que van desde perseguir tipos, amenazarlos a golpes, aniquilar bandas rivales, transar cocaína y hasta conseguir chicas. Todo esto, por dos motivos básicos: amasar dinero (que finalmente es el gran objetivo del juego) y aumentar tu reputación. Tal como en, em, el GTA: Vice City. La diferencia es que acá cuentas con un medidor de bolas (sí, de testículos) que al momento de ser llenado, desata el modo “rage” que no sólo transforma el juego en primera persona y te hace invulnerable por algunos segundos; además, regenera tu salud por cada tipo que matas. Gran detalle que hace que el juego cobre un interés extra.

Para realizar las misiones encomendadas, el juego provee un generoso arsenal de armas y vehículos: autos y lanchas –de todo tipo, tamaño y velocidades– al clásico arsenal que va desde armas cuerpo a cuerpo (la motosierra es obviamente la más divertida de todas) a potentes carabinas de asalto como la que uso Tony para defenderse de los matones de Soza al final de la película.

Los gráficos del juegos son totalmente estándar para un juego de este tipo. Y si fuera un poco más crítico, diría que el GTA: San Andreas tiene gráficos mucho mejores. Sí hay que reconocer que el modelo de Al Pacino está muy bueno y se parece bastante al original. El resto de los habitantes de Miami es totalmente genérico y repetitivo (los policías, los dealers, los pandilleros, las chicas, etc.). Los diálogos están ok, aunque con un impresionante léxico de garabatos que harían sonrojar al mismísimo Daniel Viclhes y sus Académicos de la Lengua, especialmente cuando uno aplica el modo “rage”, donde Montana se manda una perorata de aquellas.

Who’s your daddy cool, cabrón: Tony despacha una banda rival, pero siempre con estilo (latino, claro).


El otro detalle interesante son las voces. La de Montana no está doblada por Al Pacino, pero sí por un actor (un tal André Sogliuzzo) que fue personalmente escogido por él. Y lo hace bien. Se acerca bastante al acento, a los modos y al estilo de Pacino en el original. Como trivia, Robert Loggia (Frank López en la película) y Steven Bauer (Many en la película, brazo derecho y mejor amigo de Tony, además de estar obsesionado con su hermana Gina) aparecen con breves cameos vocales interpretando a personajes en el juego. Cool.

Por su parte, la banda de sonido es un agrado. Muy en la onda de revival de las estaciones de radio del GTA: Vice City, el soundtrack de Scarface está lleno de hits (y one-hit-wonders) ochenteros, desde Billy Ocean e Iggy Pop a desconocidas joyitas como los new-wavers Wire Train. Pero también hay hip-hop old skool, música cubana, neo-heavy metal, hardcore (¡está Suicidal Tendencies!) y hasta reggaeton. Todo, armado como compilaciones en casete (buen detalle).

Metacritic le otorgó una nota promedio de 75 al juego y si aún no lo has probado, puedes visitar la página oficial del juego acá.

COMING SOON AT YOUR XBOX 360

Posteado Etiquetas:

El otro día, Microsoft tuvo la gentileza de invitarme a jugar algunos de sus nuevos títulos para la Xbox 360 en una gloriosa tele de plasma de 42". Ok, eran sólo demos, pero para estar jugando toda una tarde, estuvo bien. Son previews y valen. Acá, los comentarios preliminares:


Lost Planet (Capcom / Capcom)


Interesante shooter en tercera persona que recuerda la jugabilidad del Rogue Trooper, en donde el protagonista se transforma en un súper soldado que en un atmosférico paraje helado debe lidiar contra a) unos bichos estilo Starship Troopers y b) otros soldados enemigos. Hay elementos destructibles dentro del entorno (de donde sacas energía) y está el clásico arsenal de armas de distinto calibre. Nada del otro mundo.

Saints Row (Voilition / THQ)


Una copia descarada al modelo del Grand Theft Auto. Es difícil poder apreciar este juego por sus propios méritos, porque de verdad la imitación es burdísima. Ok, hay ciertos elementos gráficos (recordemos que esto es la 360) que hacen que el juego en general luzca más atractivo, pero eso es sólo maquillaje. Una patudez del porte de un buque, aunque igual cautiva. Sólo para fanáticos del free roam o para saciar la sed en espera del Grand Theft Auto IV.

Ninety Nine Nights (Q Entertainment / Microsoft)


Épico e intenso. Así es este juego, con una estética medieval ajaponesada, en donde las batallas implican luchar con cientos de enemigos blandiendo una enorme espada que, gracias a varios combos y técnicas, puede dejar la crema. La lata es que a veces, cuando te matan, debes repetir las batallas que a veces son medio lateras y hasta repetitivas. Mucha apretada de botón, que agota un tanto. De todos modos, un buen título con harto potencial.

GOD HAND: CHULETAZOS FREAK

Posteado Etiquetas:

“A Ball-Bustingly Hard Game. But Fair.”—Trailer de God Hand.

Clover Studios debe ser una de las tiendas de videojuegos más freak que existe. Son japoneses, por supuesto. Pero por dios, ¿qué clase de arroz come esta gente? Ya había comentado en otro post la hermosa rareza sicodélica de Okami y este nuevo título, épicamente bautizado como God Hand, confirma lo anterior.

El juego es un beat’em up ceado por Shinji Mikami (padre del Resident Evil) en donde el único objetivo es repartir chuletas a diestra y siniestra de la manera más vistosa posible. Algo así como los nietos anfetaminados del ochentero Double Dragon. El juego está ok, en donde los combos para repartir combos (tsk, tsk) se aprenden rápido y si se aplican bien, son sumamente efectivos. Hasta ahí todo bien. Pero en donde el juego se vuelve chistoso es en la historia. Y los personajes. ¡Y los diálogos!

En rigor, el juego es un western. Pero japonés. Con personajes sacados del manga más delirante posible. Como una mezcla entre los monos del Mortal Kombat cruzados con los de Dragon Ball Z. Pero en el lejano oeste, con saloons y todo. La historia versa sobre Gene, un poderoso guerrero que logró derrotar a Satán (!) gracias a sus poderosos brazos sobrehumanos –la mano de dios, pero no de la de Maradona– con los que fue bendecido al nacer. O algo así, qué importa.

Pero lo que hace sobresalir a este juego son los pequeños detalles que lo acompañan. Desde la banda sonora, mezcla entre banda de sonido spaghetti western de Ennio Morricone, fusionado con tecno y música surf, a los insanos diálogos que incluso se ríen astutamente de los clichés de los mismos videojuegos. Onda al final de una etapa “¡al fin, un boss de verdad!”.

El sentido del humor es sin sentido y por eso, genial: entre las combos se cuenta una patada trasera a los cocos del oponente, uppercuts que envían a la víctima al espacio sideral y sartenazos en la cabeza (¡con risas grabadas de fondo!). Eso, sin contar a un par de bosses escandalosamante miéchicas y a unos extraños coqueteos con la cultura XXX, con revistas porno y spanking incluido. Sólo por eso, el juego vale totalmente la pena.

"¡Poderes de los gemelos fantásticos actívense!": los bosses gay de God Hand.


La lata, tal como lo dice el trailer del juego, es que es increíblemente difícil. Algunos monos (como un apestoso demonio azul con media cabeza) son muy difíciles y aparecen demasiado seguido. Y empezar de nuevo las etapas puede llegar a ser muy frustrante. Y lo otro es que, bueno, a pesar de que los diálogos sean en un perfecto inglés, los menús son lamentablemente en nipón.

De todos modos un pequeño hallazgo freak para alegrar un rato el fin de semana. Y ojo, está disponible sólo para el PS2. El link oficial del juego (vale la pena) está acá.

OKAMI: ¿EL JUEGO DEL AÑO?

Posteado Etiquetas:

Metacritic le otorgó un 93% de aprobación a Okami, uno de los nuevos juegos de la temporada. Pero no sólo eso. Además, las reseñas que aparecen consideran al juego como “un must para cualquier persona que tengo un PS2” y un serio candidato al mejor juego del año”, como publicó el mismísimo New York Times.

¿Es tan así en verdad? Vamos por parte. El juego, creado por los creativos del estudio japonés Clover Studios y distribuido por Capcom, comienza con una eterna introducción tipo Zelda. ¿Dije ya que la intro es larguísima? ¿Y aburrida? ¿Y que además se entiende poco y nada? La historia, típicamente japonesa –incluso cliché, estilo Katamari– tiene que ver con una diosa del sol encarnada en un lobo blanco (el jugador), de grandes poderes, que debe luchar contra un monstruo de ocho cabezas que terroriza el lugar.

La aventura es dirigida por una especie de pulga artista (!) que “conduce” al jugador, dándole trucos y pistas. Incluso, tira tallas. Pero no las entendí. Todo lo anterior busca “liberar” los trece poderes de un dios pincel (o algo así). ¿Estamos? Ok.

Una vez que el aburrido setting de la historia está hecho –casi media hora después–, comienza el juego. Como decíamos, manejas a este lobo blanco que debe buscar trece poderes para poder derrotar al bicho policéfalo. Estos poderes se centran en –atención– en un pincel que posee varias características de combate, al apretar R1. En realidad, hay que verlo para entenderlo. Pero sí, es muy original y vistoso.

Justamente, vistoso puede ser la palabra que mejor describe el alma del juego. Éste ha sido desarrollado usando tecnología de “cell shading” (al igual que el simpático Viewtiful Joe, también de Clover Studios) y en ese sentido, el juego se ve como nada antes visto. En serio. Los escenarios y los colores son realmente sobrecogedores. Llegan incluso a dejarte cansado ante tanto estímulo visual.

¿Lobo está?: Okami se lleva el premio al los mejores gráficos del año.


La jugabilidad, una vez que los sentidos se adaptan al escenario, es relativamente simple, algo lenta y con misiones sencillas. Pero claro, es tanto el referente oriental que muchas veces uno termina riéndose de la sobrecargada historia, ya sea por ignorancia o porque somos demasiado occidentales.

¿Es original el juego? Seguro que sí. ¿Es visualmente atractivo? Muchísimo. Pero de ahí a considerarlo un must para el PS2 es un poco musho. El GTA: San Andreas sí lo es. El God of War también. Pero este no. A no ser que uno sea devoto de la mitología nipona o un estudiante de arte demasiado creativo.

En definitiva, maomenos no más el famoso Okami. ¿Juego del año? Nica. Igual, el link está bonito.