playstation 2

¿JUEGO DE ROL XXX?

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Esto es algo freak de verdad y que sólo podría haber provenido de Japón. Allá, donde los juegos de rol son producto nacional, y aparecen decenas semanalmente, pueden pasar colados freakeríos como éste, en donde un al parecer inocente rpg para PlayStation 2 titulado Ar Tonelico: Melody of Emelia, desarrollado por la nipona Gust hace un par de años, esconde en su fantasiosa y cuasi infantil fachada lo que al parecer es un rito de iniciación digno de cierto género de cintas XXX. Juzgue usted mismo. (Vía Fayerwayer

LOS JUEGOS QUE DEBERÍA PARODIAR SOUTH PARK

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Si hay una serie que de verdad se la ha jugado a la hora de parodiar videojuegos, esa ha sido South Park. Los Simpsons, Futurama y Family Guy puede que hayan tirado la talla con el tema, pero ninguna de ellas ha abordado tan profundamente la industria como los cabros de South Park. El World of Warcraft, Guitar Hero o la Wii, por ejemplo. 

Pues bien, los chicos del portal GamePro se anduvieron cuestionando lo anterior. La conclusión fue qué juegos deberían ahora parodiar, basados en la popularidad del mismo y con alguna idea de guión. Proponen el Call of Duty, el Grand Theft Auto, e incluso  el Portal. El resulado es hilarante -se nota que los tipos son fanáticos- y, la verdad, las ideas no son tan malas. Ojalá que Trey Parker y Matt Stone hayan tomado nota.

Ahora, lo que sí, es extraño considerar que justamente casi no hay disponibles juegos de South Park. Había uno para PlayStation, pero era malísimo. En vez, Los Simpsons cuentan con decenas de juegos. Y Family Guy tiene uno muy cómico para PS2. En fin. La lista, a continuación(gracias Pini!)

MERCENARIES 2 – WORLD IN FLAMES: BURN, BABY, BURN

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I yearn for a mission that’s boom, boom, and boom — Mattias Nilsson.

No creo ser el único que ha sentido un vacío después de terminar de jugar Grand Theft Auto IV. De repente vuelvo al juego, para rememorar los rincones de Liberty City y ponerme en los zapatos de Niko Belic, por lejos el mejor personaje del año. Pero no es suficiente. Tampoco me sirve de mucho escuchar las radios del juego en la radio de mi auto. Es divertido, evoca las aventuras del gran juego de Rockstar, uno se ríe con los comentarios de los DJs, pero no alcanza. Por suerte, está el Mercenaries 2.

Recuedo haber jugado la primera parte del juego, para PlayStation 2, y que me gustó. Tenía la onda co-op, así que jugarlo con amigos lo hacía doblemente interesante. Eso, además de conducir distintos vehículos y hacer volar cosas y gente por los aires. Pues bien, esta segunda parte no dista tanto de eso. Pero mejorado, claro está. Si hasta los protagonistas se repiten.

Los Magníficos: No, pero casi. Hay explosiones, persecuciones en auto, y los tipos -que en esta secuela se repiten- se prestan al mejor postor. No sería malo un juego de la vieja serie en esta onda…


Esta segunda parte ya estaba haciendo olitas hace bastante rato por su ambientación y claro, por la mala imagen que recibe Venezuela como país donde desarrolla el juego, a pesar de que el director del juego, Cameron Browne, ha sido enfático en señalar que el juego es, por dios, ficción. Porque Mercs 2 está justamente ambientado en ese país sudamericano, nación que se ha visto doblegada por guerras internas entre distintas facciones. Todo, por culpa del dichoso petróleo. ¿Suena familiar?

Hasta allá llega Mattias Nilsson, un avikingado mercenario sueco con la voz de Peter Stormare que gusta ganar dinero y hacer explotar cosas. Muchas cosas. Aprovechándose de la situación actual, Mattias se instala en el país para "ayudar" a los distintos grupos (o facciones) con distintas misiones que van desde secuestrar -o asesinar- gente a echar abajo gigantescos edificios. Para eso, cuenta con la ayuda de un grupo de rebledes (algo así como Los Magníficos) que ayudarán logísticamente al tipo en su escalada destructiva. Pero también, como siempre ocurre en estas historias, hay detrás una historia de venganza, que es el motor principal de la historia del juego.

Los estudios Pandemic -famosos por sagas como Star Wars: Battlefront y la divertida Destroy All Humans!– vuelven a hacerse cargo del juego, que si bien no funciona al 100% debido a una cantidad casi impresentable de fallas y bugs, funciona de buena gana a la hora de tener una beuna cantidad de misiones en donde matar hartos soldaditos, manejar vehículos bélicos y ver explosiones de distinto calibre.

Se me quedó prendida la estufa: acaso lo mejor del juego es la posibilidad de crear destrucciones masivas con sólo aprtar un par de botones. En ese sentido, el Mercs 2 se la juega con variadas y vistosas explosiones de distinto calibre.

Como ya es habirtual en este tipo de juegos abiertos, el título cuenta con un vasto mapa que más o menos replica las ciudades más importantes de una Venezuela decadente y derruida por los enfrentamientos y la metralla. Los gráficos están ok, pero nada para llamar a casa. En ese sentido, el GTA IV le da diez patadas. Lo que sí, el juego destaca por sus vistosas explosiones, llenas de efectos de luz y polvo.

La jugabilidad es sencilla, a pesar de los bugs antes mencionados y que ciertos desarrolladores insistan en las tácticas de apretar botones en secuencia para lograr objetivos. Hace tres años, con el God of War, fue divertido. Hoy, ya no. Además, no cuenta con modo co-op offline y eso automáticamente le otroga un punto en contra.

Quítae, quítate que ahí te voy: Mattias se apresta a robar un tanque enemigo. La secuencia es divertida. Pero no lo es el tener que apretar una latera combinación de botones para lograr el objetivo.

El Mercs 2 ha tendio una buena recepción, pero nada para volverse loco. Metacritic lo tiene con un 73%, al igual que el portal GameRankings . Donde sí el juego parece que se cayó, fue en su versión para la aún viva PlayStation 2. Como sea, el juego igual divierte. Por un rato, mientras venga el siguiente.

WEEKEND ROUND UP 013/07/08: TONGOY EDITION

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La disculpa por la falta de posteos se debe principalmente a dos cosas: una, continuas salidas fuera de Santiago y dos, la falta de un computador en casa. Lo último, al menos, ya ha sido solucionado, mientras que lo segundo -ojalá- continúe. Pero de que hemos jugado, hemos jugado.

Este fin de semana, por ejemplo, el destino fueron las tranquilas playas de Tongoy. El lote: compañeros de colegio. El detalle es que estos viejos amiguetes, de los cuales participamos de un viaje anual en invierno a la cuarta región, no son precisamente gamers, pero algunos han tenido que volver a las consolas por hijos y similares. Yo, feliz. Así que por primera vez, pidieron llevar el PlayStation 2. Acepté gustoso. Uno de ellos, incluso, llevó su guitarra para jugar Guitar Hero.

Shooter con vista al mar: jugar videojuegos no es lo mismo si se tiene el mar que tranquilo te baña de fondo. Más aún si se pueden compartir con amiguetes. El viejo Raiden III, en modo co-op, fue el más popular.


Así que entre asados y lluvia, le dedicamos harto rato a la consolita. Los elegidos (aparte de sabrosas sesiones con el Guitar Hero III): el Black (¿acaso el mejor fps para el PS2? Y no, no tendrá secuela), las clásicas colecciones de juegos Capcom, Taito o Namco, y el Gran Turismo, entre otros. Pero lejos el que más se jugó fue nada menos que el shmup Raiden III, en modo co-op. Y en nivel extra fácil. Qué manera de estar pegao… Así que fue un muy buen fin de semana.

WEEKEND ROUNDUP: FPS EXTRAVAGANZA EDITION

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Estoy rodeado de fps. Y me encanta. Se ha dado la casualidad -para mi alegría- de que todos los juegos que tengo actualmente a la mano son títulos en primera persona. Y shooters. Todo, a dos bandas, yendo y viniendo entre la Xbox 360 y el PC.

Repasemos: en la consola acabo de dejar en pausa al Turning Point: Fall of Liberty, un juego que nunca cosechó mayores loas y pasó muy piola bajo el radar, pero que a mí siempre me llamó la atención el concepto del juego, así que decidí comprarlo -en oferta- durante mi pasada estadía en México.

El concepto se basa en el qué hubiera pasado sí… y el foco es que Winston Churchill, durante su visita a los EE.UU. en 1931 no hubiese podido sobrevivir a ese atropello menor que tuvo mientras cruzaba la Quinta Avenida en Nueva York. Entonces, como no hubo líder inglés, la historia tomó un curso distinto y la Alemania Nazi logró ganar y conquistar el frente europeo a tal punto de concretar una invasión de avanzada a la costa oeste norteamericana -Nueva York como blanco principal-, como si el Día D hubiese ocurrio al otro lado del Atlántico. Notable premisa, si me preguntan.

I’m a Nazi in New York!: Esa es la premisa ficción del Turning Point. Y todo comienza de maravillas. La Estatua de la Libertad cae bajo la swastika. Después, la cosa guatea.

La introducción del juego es sencillamente notable: eres un obrero de la construcción que de repente, desde la altura, ve cómo decenas de aviones alemanes y paracaidistas surcan los cielos con explosiones y caos masivo. Nadie entiende nada. Y la misión es lógicamente reponerse del shock inicial, ser parte de la resistencia y acabar con la amenaza nazi. Todo bien hasta ahí.

La lata es que, efectivamente, el juego se nota que fue hecho a la rápida, con mala producción, gráficos que se vuelven feos y genéricos, pésima animación, diálogo, etc. Es decir, un juego que es más interesante leerlo que jugarlo. Igual salva, claro, especialmente para fanáticos. Pero el juego que lo reemplazó días después está notable.

Se trata del Battlefield: Bad Company. Algo había mencionado de este esperado shooter bélico que, para mi gusto, es un upgrade de los anteriores títulos de la saga, más orientados a la jugabilidad en líena y el paso por distintas clases militares. Este es un shooter que sabe que el Call of Duty 4 está hace rato afuera. Y en ese sentido, más allá de lo rutinario de las misiones -pon una bomba, defiende el pueblo, aniquila las fuerzas enemigas- salva sobre el promedio principalmente por dos cosas: sus gráficos, sus escenarios destructibles su onda tipo Los 12 del Patíbulo o Los Héroes de Kelly (o más recientemente Tres Reyes) y, principalmente, su sentido del humor. Vamos recién en la segunda o tercera misión y la cosa entretiene bastante. Me gusta.

Granadas y lingotes: es la premisa del Bad Company, que deja un poco de lado el modo multijugador de entregas anteriores para sumergirse más en la historia y los chistes. El resultado es agradable, muy explosivo y made in Sweeden.



Pero también me gusta el Crysis. ¿No lo sabían? Ja. El punto es que esta vez es el juego original, con cajita y todo. Y sí, los estoy haciendo correr en low, con los gráficos casi básicos del juego, pero aún así es un juego notable y me atrevería a decir que tiene el dudoso honor de ser el último gran fps disponible hoy en el mrcado (más adelante veremos). La historia, el escenario gigante, la isla, los detalles, su realismo es una cosa de verdad que deja sin habla. Así tanto vale la pena jugarlo, por mucho que en mi PC se vea "desaprovechado". Da lo mismo.

Y para rematar, tengo el famoso Terrorist Takedown 2 que mencionaba hace un par de días y que no he logrado hacer correr por problemas con el disco… Hmmm…. Y el Rainbow Six: Lockdown que salió la semana pasada en la colección de Cosar. Qué alegría, hay fps para rato, señores.

Y vo’ qué mirai, carejarro: este pobre coreano es una de las víctimas de Nomad. O sea, tú. Todo esto es parte del Crysis, probablemente el mejor fps, evah!

¿Más Call of Duty? Porque hay novedades. Ya adelantábamos que la secuela al mejor y más popular fps del último tiempo iba a volver a escenarios de la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, ahora tenemos videos, harto rostizamiento (parece ser que los lanzallamas tendrán un rol protagónico) y declaraciones de la gente de Treyarch, que está desarollando el juego, donde explican el porqué de sus decisiones y de cómo no saldrá una versión para PlayStation 2, entre otros interesantes detalles. El video, a continuación.


Y para finalizar, vean este comercial de la Asociación Anti Tabaco de Florida, EE.UU. Para que vean, cabros, la influencia pop de estos juegos.