La adicción de estos días, además del pegote Doodle Jump, tiene un nombre: Borderlands. Porque honestamente, hacía mucho tiempo que un juego no lograba agarrarme del cogote y me soltara. Y es que la mezcla perfecta de shooter en primera persona (probablemente mi género favorito) con el de juego de rol (clases, puntos de experiencia, etc.) hacen que este juego sea una delicia, como un mote con huesillos en verano.
Y si a eso le sumamos un punzante sentido del humor, una magnífica dirección de arte basada en el fino arte del cel shading y una historia que rescata guiños al cine, los comics y la cultura pop, tenemos a uno de los grandes títulos de los últimos meses. O al menos, uno de los más adictivos.
Es cierto que el Borderlands no es el primero que apuesta por esta combinación. Pero sí es la que saca mejores dividendos. Comentarios, apreciaciones y el video de rigor, después del salto, como siempre...