Hay algo extraño en escribir que Bola Extra cumple 20 años este mes. Porque han pasado, justamente, veinte años.
Cuando comenzó este sitio, Internet era otro lugar.
Había otra onda, quizás más ingenua, más lenta, más colaborativa. Aún no existían los smartphones, las redes sociales apenas comenzaban a asomarse y YouTube recién había nacido.
“Crear contenido” no era una profesión. Era, simplemente, hacer cosas en Internet y compartirlas. Esa era el espíritu, el de la vieja web 2.0.
Ahí estaba Bola Extra. Nació como nacen muchas de las cosas que terminan durando más de lo esperado: por curiosidad, entusiasmo y ganas de compartir los temas que me apasionaban en aquél entonces: videojuegos y cultura pop.
Todo, sin un plan maestro y sin siquiera imaginar que esa idea iba a acompañarme durante dos décadas.
Y vaya que han cambiado las cosas en estas dos décadas. Cambió la tecnología. Cambió la manera en que nos informamos. Cambió la forma de escuchar música, ver películas, jugar videojuegos, comprar, comunicarnos y relacionarnos con el mundo.
Pasamos de los blogs a las redes sociales, de los foros a los algoritmos, del MP3 al streaming, de los celulares con teclado a teléfonos que llevan una cámara, una consola, un estudio de grabación y una inteligencia artificial en el bolsillo.
Bola Extra fue cambiando con todo eso. A veces más rápido, a veces más lento y a veces desapareciendo un poco para volver a reaparecer.
Pero siempre con la misma idea de fondo: hablar de tecnología y cultura pop, porque creo que detrás de cada aparato, cada videojuego, cada película o cada nueva tendencia hay una historia que vale la pena contar.
Porque todavía hay teléfonos que quiero probar, historias que contar o videojuegos a los que me gustaría sumergirme (GTA VI!). Tecnologías que espero me sorprendan o incluso alguna películas que valga la pena destacar.
Y quizás eso sea lo más bonito de todo: que después de dos décadas todavía hay cosas que me dan ganas de escribir (aunque mande el video y la IA).
Así que gracias a quienes estuvieron desde el principio. Gracias a quienes llegaron en el camino. Y gracias, especialmente, a quienes todavía siguen haciendo clic, leyendo, comentando, compartiendo y conversando.
Vamos, todavía queda mucho por contar.
