Películas·Reseñas·Videojuegos

Ghostbusters 3: La Secuela (en videojuego, claro)

Si uno piensa rápidamente, así a vuelo de pájaro, cuáles fueron las películas ícono en la década de los ochenta, Los Cazafantasmas -más conocidos como Ghostbusters– de seguro estarían en la lista. Y cómo no, si su mezcla de acción, suspenso, fantasía, comedia y efectos especiales rimbombantes fueron un cóctel cinematográfico perfecto. No por nada, la cinta recaudó casi US$ 300 millones en su época. Corría 1984.

CInco años después, vino la secuela, Ghostbusters II. Recaudó US$ 215 millones y, dólares más dólares menos, fue igual de exitosa y terminó consolidando la saga y a sus personajes en las alturas del olimpo de la cultura pop. Después de eso, llegó una serie de dibujos animados -llamada The Real Ghostbusters– que mediocremente perpertuó la saga (los personajes ni se parecían) y luego, nada más. Hasta ahora.

Antes, dejemos en claro que videojuegos basados en la franquicia han existido. Quizás el más recordado sea el clásico Ghostbusters que debutó para computadores caseros a mediados de los ochenta. Creado por David Crane (el mismo del Pitfall!), el juego era una muy entretenida amalgama entre primitivo juego de manejo y acción con los personajes. Hubo otros posteriormente, para pc y distintas consolas, pero ninguno de verdad destacó. Hasta ahora.

Porque esta vez el juego viene a representar la secuela oficial a esa segunda parte de 1989. Este videojuego viene, finalmente, a ser Ghostbusters III. Si hasta los protagonistas originales del juego están de vuelta, con sus voces, caras y todo. Hablamos de Dan Aykroyd, Harold Ramis, Bill Murray y Ernie Hudson. También regresan el villanesco William Atherton y Annie Potts, la divertida secretaria del team.

El juego se nutre de una modalidad en tercera persona. La jugabilidad ha sido comparada con la del Resident Evil -por su estilo cámara al hombro- y como un Gears of War light. Hay escenarios destructibles y las primeras críticas elogian que al jugar, uno se siente un verdadero cazafantasmas.

Eso sí, hay que contar que el juego estuvo a punto de no ser editado. Porque cuando ocurrió la fusión entre Activision (dueño original de los derechos del juego) y Blizzard (creadores del popular World of Warcraft), el desarrollo del juego quedó en el limbo. Hasta que una renovada Atari tomó la posta y siguió adelante con el juego. Y acá tenemos el resultado. Bravo. Porque bustin’ makes me feel good!