Noticias·Videojuegos

E.T. El Extraterrestre: El Videojuego que Hundió a Atari

Corría 1982 y en cines, E.T. El Extraterrestre, la recordada cinta de Steven Spielberg, se transformaba en uno de los fenómenos pop de ese año. Por esos días, la primera edad de oro de los videojuegosMario, Pac-Man, Donkey Kong– se vivía a todo ritmo, por lo que no fue sorpresa que Warner Bros. (a esas alturas dueños de Atari) decidiera hacer un juego basado en la película, así que el estudio le dio a la compañía –específicamente al desarrollador Howard Scott Warshaw– sólo cinco semanas para llevar a cabo el plan. Poco tiempo.

Cuando el juego salió a la venta, con bombos y platillos en diciembre de ese año, no pasó mucho tiempo hasta que fue declarado unánimemente como uno de los peores títulos desarrollados hasta ese momento.

Entonces, miles y miles de copias del juego tuvieron que ser devueltas a las tiendas y a los distribuidores. Atari no sabía muy bien que hacer con las copias. Así que tuvo la genial idea de enterrar los miles de cartuchos en un hoyo en un desierto ubicado en la localidad de Alamogordo, Nuevo México.

Sóplalo antes de enchufarlo: esto es parte de los cvartuchos que se encontraron enterrados en Nuevo México.

 

Con el tiempo la historia pasó a transformarse en un mito. Y hace sólo algunos días, casi 21 años después, se develó todo: un grupo de excavadores realizaron las faenas correspondientes para confirmar que efectivamente se encontraban miles y miles de cartuchos del juego (y otros títulos más), enterrados en el desierto.

El plan fue documentar todo para un programa que describirera en detalle cómo fue todo el proceso y por cierto, la historia, desde sus orígenes.

La idea, sorpresivamente, vino de parte de Microsoft, quien contrató a un equipo audiovisual para que se hiciera cargo de la parte fílmica con el fin de crear un documental que será estrenado de forma exclusiva para usuarios de la Xbox One.

La movida confirma el objetivo de Microsoft: transformar a su consola en un dispositivo de entretenimiento, más allá de correr videojuegos, que además tenga material exclusivo, como Netflix, para fidelizar a sus usuarios.

La ironía de toda esta historia es que el E.T., más allá de ser un mal juego, se le reconoce como uno de los causantes de la gran caída de la industria de esos días, conocida como el crash del ’83, en donde analistas incluso afirmaron el fin del mercado de los videojuegos.

Hay que recordar que luego de la popularidad de las primeras consolas caseras y el auge de los arcades, los videojuegos por primera vez pasaron a ser un fenómeno transversal de cultura pop. En Chile, incluso, fueron protagonistas de recién inaugurados centros comerciales y ser parte de concursos en Sábados Gigantes.

Fue justo después de este crash –principalmente impulsado por una sobreoferta de software y demasiados títulos malos– que la industria resucitaría años después, de la mano de Nintendo. Pero claro, eso ya es otra historia.