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Mass Effect: Aventuras Interestelares

Hay que aclararlo de inmediato: el Mass Effect (Bioware / Microsoft Game Studios) es un juego grande. Gigantesco. Pantagruélico. Y en todo orden de cosas. Es probablemente lo más cercano a una novela gráfica interactiva que podamos ver esta temporada y con un universo tan rico en detalles que no tiene nada que envidiarle a, digamos, la saga de La Guerra de las Galaxias.

Así de profundo y complejo es el Mass Effect. Porque el juego, en lo que a dimensiones se refiere, genera un universo de espacios, personajes e historias que perfectamente podría llenar varios temas de cualquier saga de ciencia ficción. Porque eso es lo que es Mass Effect: una gran aventura de ciencia ficción.

Estamos en el año 2183 y vastas partes del universo han sido colonizadas por humanos y alienígenas que viven en una frágil cordialidad interestelar. El protagonista es el Comandante Shephard (o “Pastor”, obvio), quien, tras una misión de rutina que termina mal, debe convencer al Consejo de una amenaza galáctica que puede poner en jaque a varias razas y planetas. De hecho, es probablemente la única persona capaz de detener una gigantesca guerra que parece ser inevitable.

El nivel de detalles del juego es realmente impresionante. No sólo gráficos (el juego se ve realmente next generation, con escenarios, texturas de piel y ojos que se ven como nunca), si no que desde la extensiva personalización del personaje (al que se le puede modificar TODO) hasta los lejanos rincones del espacio a los que es posible viajar y explorar; el juego es inmenso, complejo y detallista. Bioware, los mismos creadores canadienses del clásico Knights of the Old Republic, de verdad se las mandaron.

No sé tú, pero yo: casi como una postal de Benetton, el Mass Effect se jacta de sus relaciones interespecies. Incluso, sexualmente hablando.


Y ese puede ser justamente el gran problema del juego. ¿Quién puede hoy en día disponer de tanto tiempo libre como para engancharse, descubrir y explorar todas las misiones y detalles que ofrece? Son fascinantes muchas, claro, pero el tiempo que pide el juego es demasiado.

Mass Effect sólo puede ser disfrutado en su totalidad por algún estudiante durante sus vacaciones de verano. O alguien con demasiado tiempo libre en sus manos. Y no es justo. Es un lujo, pero un lujo que sólo unos pocos se podrán dar. Pero si pueden, prepárense para la aventura más ñoña y fascinante de sus vidas. Ideal para fanáticos del Sci Fi Channel.

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Weekend RoundUp 02/12/07: Edición En Cada Paso Estás Tú


Terminé el Call of Duty 4. Excepcional juego. De verdad. Y junto con el Bioshock (que va de serio candidato a juego del año), el fps que más me ha satisfecho en el año. Entretenido, realmente tenso, atmosférico, con buenísimos gráficos (era que no), con gran arsenal de armas y una historia bastante inmersiva, aunque la campaña haya sido un tanto corta. Pero el modo arcade -que emula a un flipper, con vidas extra, multiplicadores de puntaje y todo- está ideal para jugar una partida al vuelo y alargar la vida útil del juego. Muy bueno. Prosigo ahora con el Assasin’s Creed

Pero de puro pegado, me conseguí la versión para Nintendo DS. No es que esperara mucho de ella, pero igual. Un fps es un fps. Sorpresivamente, todo comenzó excelentemente bien: gráficos pasables, un tono adecuado al juego original (aunque guardando las obvias distancias), buen uso de las pantallas (la acción arriba, el mapa abajo) y controles precisos y cómodos. Bien. Esto promete.

Comencé el tutorial muy entusiasmado al ver lo fluido que funcionaba todo. Pero todo llegó a un violento disco pare, cuando me tuve que enfrentar al primer puzzle del juego. ¿¡Un puzzle en un Call of Duty?!? What the f…?!? Y ojo, no es que los puzzles me molesten. De hecho, me gustan. Sobre todo en la DS y en el celular.

Pero si voy a jugar un Call of Duty, quiero matar soldados enemigos, no descifrar puzzles. Ni menos puzzles horrorosamente complicados como éstos. En serio, no pude pasar ni siquiera el primero. No lo entendí. No sé. Pero no pude pasarlo. Y ahí me quedé. frustrado y pegado en el tutorial, no porque un francotirador me volara la cabeza o un helicóptero me desmembrara. No. ¡Fue por un puto puzzle! No hay derecho. Así que chao, me puse a jugar el juego de Los Simpsons, que es el mejor. Juego. De plataformas. En la DS. Evah!

IN OTHER NEWS:

  • ECHADO POR CRITICAR MAL AL KANE & LYNCH: Ha sido la noticia de la semana. No es 100% confirmado, pero no hay que ser muy druida para darse cuenta qué sucedió. Es el cuento del huevo y la gallina una vez más, cuando Jeff Gerstsmann, Editor General de Gamespot por más de 10 años, fue despedido de su cargo presumiblemente -según fuentes generalmente confiables como Penny Arcade y Kotaku– por criticar mal el shooter en tercera persona Kane & Lynch, ediatdo por Eidos. El detalle: el sitio de Gamespot está empapleado hasta las cachas con publicidad del juego. Blogs, portales y sitios gamers le han dado a la historia como caja. Es que, claro, el tema da para debate.

    Sin ir más lejos, algo similar -pero sin despidos– pasó en Fayerwayer. El sitio del gran Leo Prieto cuenta hoy nada menos que con publicidad de Microsoft en su sitio, marca a la cual los fayerwayerianos le llaman cariñosamente "el monstruo de los tentáculos". El tema ha dado pie a una serie de cuestionamientos al respecto, pero Leo, honorablemente -en mi humilde opinión-, zanjó muy bien el tema.

    El polémico video de la crítica de Gerstmann, por acá. (vía Wired Game/Life)

  • EL PLAYSTATION 3 SUPERA A LA WII EN JAPÓN: Así es. Puede que el tema no llame mucho la atención, excepto por el pequeño-gran detalle de que es primera vez que esto sucede en tierras niponas. Y eso puede ser un poderoso indicador de lo que se viene en términos de industria. Se sabe, proque los japoneses son la matriz de este temita que nos apasiona tanto. El 2008 estará muy entretenido…
  • LISTAS Y MÁS LISTAS: Hacia tiempo que no posteaba listas, así que acá van un par: la primera, extraída de los feautures del portal 1Up, le dedica unas líneas a los juegos chantas (o turkeys) del último tiempo. Luego, vía, Pixfans, llegué a una página del sitio GT4 con los 20 mejores juegos gratis para descargar al PC. Otra más (no es que me queje). Yo altiro me matriculé con el America’s Army. Juego facistoide, pero gran fps (dicen). Ya veremos.
     
  • JOHNNY ROTTEN SE SALE DE MADRE: Es el video de la semana. Fue en el marco del lanzamiento del Guitar Hero III, en donde el ex líder y vocalista de los crusties Sex Pistols se le quema la última neurona y empieza a despotricar contra todo y todos. Incluido el público. Notable.


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Transformers: The Game: Menos de lo que Ves

Desde que los famosos robots transformables se hicieron masivos en nuestra cultura pop, por allá a mediados de los 80s, fue natural que los videojuegos fueran de la mano con el fenómeno. Porque una cosa era verlos, pero otra muy distinta era controlarlos. El Commodore 64 y el Sinclair ZX Spectrum fueron testigos de los primeros juegos basados en la serie televisiva y en los juguetes que Hasbro nos dio a conocer acá en Occidente. Pero esos juegos nunca estuvieron a la altura. Es más: eran bastante malos y poco creativos, dado el tremendo potencial que ofrece la franquicia: numerosos robots de distinto porte y tamaño, transformaciones en diversos vehículos y armas de grueso calibre a granel; lo más cercano a un sueño húmedo diurno masculino. De eso, poco y nada se vio en videojuegos durante esa década dorada.

La verdad sea dicha, de una media docena de títulos basados en la serie, sólo uno merece nuestro respeto: el Transformers (2004) creado para el PlayStation 2, y basado en la saga televisiva Armada. Entonces, tres años después, había expectación por un nuevo título de la saga, más aún considerando dos grandes factores: sería el primer juego para las consolas de nueva generación –lo que de cierta manera garantizaba que el juego fuese visualmente muy atractivo– y cómo no, la película. La de Michael Bay. La que todavía está en cines en este momento.

Ahora tenemos una nueva adaptación de película-evento a las consolas. A todas las consolas. Y con los mismos problemas de siempre: una historia corta y poco inspirada (¡a pesar de su fuente!), mecánicas de juego flojas y poco atractivas y una sensación general de que el juego se hizo con muy poco amor.

Porque si bien a la película de Bay se le pueden hacer múltiples críticas, al menos la cinta guardaba una cierta alma en donde uno podía llegar a emocionarse con tanta ñoñez y nostalgia con la que uno disfrutó cuando chico. Con el juego, eso no sucede.

La premisa básica del juego permite elegir campañas entre los dos bandos: Autobots y Decepticons. Si uno elije a los héroes, la historia sigue esa línea. Primero, comandando a Bumblebee a través de la ciudad y realizando labores menores (manejar del punto A al B) y luego con el resto, básicamente manejando y enfrentando a los Decepticons a lo largo del mapa. Es decir, transformarse, avanzar, transformarse de nuevo y pelear. Ad nauseam.

Autobots, transfórmense y adelante: pantallazo de la campaña Autobot. Créanme, se ve mucho más entretenido de lo que es.


Mientras, la campaña Decepticons es un poco más entretenida e intensa, ya que la premisa básica de esta parte es destruir. Tal como al comienzo de la película, encarnas a Blackout, quien debe destruir contrarreloj las inmediaciones militares en el desierto de Qatar con un atractivo arsenal de armas.

Luego, es lo mismo, pero con Skorponoc. Y así. Las campañas se alternan, hay algunas pequeñas misiones secundarias que ni siquiera vale la pena hacer y ya, estamos. ¿Entretiene? Claro que sí. Pero después de un fin de semana, ya estamos pensando en un próximo juego.

Gráficamente el juego satisface. No es algo para salir a la calle a gritar, pero los robots se ven bien, los detalles son rigurosos, las luces y sombras están a la altura y la ciudad, en general, se ve realista. Como es de esperar y como es la tendencia en la nueva generación de juegos, los escenarios son totalmente destructibles.

Y si bien el entorno responde con realismo ante los golpes y explosiones, la destructibilidad salpica demasiado y va en bloques demasiado gruesos. Eso le resta credibilidad a todo lo anterior. Y es altamente confuso. Más aún, si a eso le agregamos una cámara que, más que ayudar, confunde aún más la experiencia, tenemos un juego que lamentablemente tendrá que pasar a engrosar el baúl de los juegos-fomes-basados-en-películas.

Como sea, el juego obtuvo en GameRankings una puntuación que va entre el 50% y el 60%, siendo la versión para PSP la con peor puntuación (50.1%) y la versión para PC (60.6%), la mejor. Para más detalles, clickear por acá. Y el home del juego, por acá.

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SWAT 4: El Brazo Largo de la Ley


Este juego es viejo, pero igual vale la pena comentarlo. La reseña salió publicada en el actual número de la revista Rolling Stone (la con Homero en la portada).

El número anterior comentábamos la buena salud que viven los siempre atractivos shooters en primera persona –o fps– en el mundo de los computadores personales, que hasta ahora siguen siendo la mejor plataforma disponible para jugarlos. Se sabe: esa irreplicable combinación de teclado y mouse –y en general, mejores gráficos– hacen que la experiencia sea mucho más satisfactoria que en consolas.

La gran diferencia con los títulos clásicos de fps –Doom, Quake, Unreal, CounterStrike, Half-Life 2– es que en esta ocasión los disparos no son a mansalva. Hay que pensar un poquito. Detenerse y analizar situaciones. Tampoco hay escenarios futuristas ni de ciencia-ficción. Y mucho menos monstruos ni demonios espaciales. Acá los malos son seres humanos. Bueno, patos malos. Y la idea no es avanzar y disparar como energúmenos. No negaremos que eso es entretenido, pero este juego ofrece otra modalidad: la del shooter táctico. Con estrategia. Como los juegos de Tom Clancy tipo Rainbow Six, el Ghost Recon o la saga Delta Force.

Tu personaje y tu equipo son integrantes de una unidad SWAT. Tú eres el líder, claro. La misma de las películas y que claro, existe en los EE.UU. Como tal, acá, la idea es que si te vas a enfrentar a una balacera, rehenes o amenzas de bomba, lo hagas de la manera más discreta posible. Ojalá que nadie salga herido. Es más: el juego te anima a que no ocupes armas letales para doblegar y arrestar a los malos. Tú eres el que comanda las distintas órdenes a tus cuatro compañeros virtuales, así que tú decides. Y no hay espacio para errores. Es más, las misiones se van pasando de acuerdo a un sistema de puntuación, en donde se te descuentan puntos por no arrestar a los malos o por matar civiles. En ese sentido, el nivel de tensión antes de entrar a un escenario es máximo.

Me da un whopper doble por favor: ser piola y pasar inadvertido es la consigna de este fps táctico-estrtégico- policial.

Pero al mismo tiempo, el juego puede llegar a ser tremendamente frustrante. Las distintas circunstancias alrededor de un caso pueden ser tales, y las órdenes demasiado precisas, que fallar –no por que te maten, sino porque no logras el objetivo que te pide el juego– puede ser más común de lo que uno espera. Sobre todo si el dedo en el gatillo es más rápido que el pensamiento.

Al juego no le fue nada de mal al momento de ser comentado. En GameRankings, el Swat 4 tiene una nota que alcnaza el 85%. Nada de mal. Popr acá está el home.

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Tenchu Z: Silencioso y Mortal (y Fome)

En el amplio mundo de los videojuegos, los ninjas siempre han sido protagonistas de varios títulos y aventuras varias que van desde clásicos arcade como el Dragon Ninja o el Shinobi a sagas más estables como la del Ninja Gaiden o ésta, la del Tenchu, que en japonés quiere decir “castigo del cielo”. Whatever.

El caso es que esta saga, a diferencia de su contrincante clásico, el Ninja Gaiden, no funciona como un juego de acción puro. En vez, se centra en el arte mismo del ninjitsu tradicional, es decir, actuar y atacar sigilosamente sin que nadie te pueda ver. Casi como si fueras invisible. Y ese es justamente el punto de este juego, que se apoya en otros juegos stealth como la saga Metal Gear Solid. Pero acá estamos en medio del Japón feudal, donde también se entrecruzan elementos fantásticos y típicos de la mitología nipona en la historia.

La serie comenzó con el PlayStation original y actualmente hay varios títulos disponibles para la Xbox y las consolas portátiles. El Tenchu Z es la última adición a la franquicia y el ocatvo en la serie.

En esta nueva versión, exclusiva para la Xbox 360, vuelves a comandar a uno de los dos protagonistas de la serie en medio de una guerra civil entre clanes feudales. Entre dojos, bosques y azoteas, la idea es sorprender a los enemigos y rebanarlos con la katana –u otras armas–, entre misiones secundarias que involucran a traficantes de opio, mercaderes corruptos y monjes pervertidos.

La jugabilidad y el comando de los protagonistas son extremadamente técnicos, porque claro, la idea es que no te descubran. Entonces hay que ocupar mucho las sombras y cubrirse. Todo el rato, aunque si quieres ir repartiendo sablazos a mansalva… también funciona. Y si bien las fórmulas de ataque son más o menos satisfactorias (lo serán aún más para los fanáticos de la serie) finalmente los resultados cansan rápidamente, debido a una cierta monotonía en las acciones. En otras palabras, al poco rato de jugar, el Tenchu Z peca de fome.

¿Sientes como se hunde?: Diría que hay que tener una paciencia oriental para poder disfrutar este juego en clave stealth que definitivamente no satisface.


Pero quizás lo más grave de todo es la mediocridad gráfica del juego. Uno asume que ya a casi un año de haber comenzado esta nueva generación de consolas, exista una media mínima de calidad gráfica. Esa que no te permita decir: “esto se vería igual en un PlayStation 2”. Eso acá no sucede. Y a estas alturas, eso es imperdonable.

El juego tuvo una puntuación de un 58.6% en GameRankings, que creo está bien merecida. El home del juego, en todo caso, por acá.

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F.E.A.R.: I Ssee Dead People

Salvo excepciones, se sabe que los fps (en inglés, first person shooters) son juegos que gozan particularmente de buena salud en la plataforma PC. La abundancia de títulos es generosa (mucho más, al lado de lo disponible para consolas), la jugabilidad adquiere una dimensión totalmente nueva gracias al uso conjunto del mouse y el teclado y en general, los gráficos son superiores (hasta ahora al menos, ¿ya vieron el Crysis?). Ejemplos hay varios: desde clásicos como el Doom, el Quake y el Unreal, a joyitas más nuevas como la saga Half-Life o los shooters bélicos tipo Call of Duty.

Así, el F.E.A.R. (cuya sigla se refiere a ti, porque eres una unidad de first encounter assault recon) se inscribe como un potente y atmosférico shooter en primera persona que guarda algo de semejanza ambiental con las aventuras de Gordon Freeman en el Half-Life 2, pero con un twist: si bien el objetivo es contener un misterioso fenómeno paranormal y aniquilar un ejército de soldados clones en un lóbrego escenario cuasi futurista, el detalle es que estos ingredientes están mezclado con una fuerte dosis de película de horror oriental al más puro estilo El Aro. Resulta que a medida que la historia avanza y vas recogiendo complejas (y muy entretenidas) armas, se entrecruza una fantasmagórica chiquilla que susurra y se aparece a pito de nada.

El resultado es inquietante. No se sabe de dónde diablos aparece la cría y por qué. Luego, vuelve a hacerlo. Y de nuevo. Y comienza asentarse una curiosa sensación de angustia y hasta horror. Es raro. Inquietante. Porque es un shooter, donde a lo más, te sube la adrenalina. Eso, aclaremos, es positivo. Sobretodo en un género que generalmente, también, cae en lo repetitivo de sus historias. Si a eso le sumamos características en bullet time (cámara lenta) y un interesante arsenal de armas (esa arma de partículas es insuperable) y escenarios (que sí, a la larga se hacen repetitivos), tenemos un shooter en verdad descollante.

Doom + Half-Life 2 x horror japonés = uno de los mejores fps disponibles actualmente.


El juego fue estrenado originalmente para PC el 2005 y recibió elogios unánimes. Un año después, vino el traspaso para la Xbox 360, cosa que hizo de manera bastante fiel y sin mayores variaciones visuales gracias a su potencial en alta definición. Y ahora ha llegado la versión para PlayStation 3. La sorpresa es que considerando todo los petardos técnicos en el currículum de la PS3 (incluyendo su cacareado procesador Cell), ésta es la versión que peor traslada la ambientación y gráfica del juego original para PC.

¿Difícil de creer? Puede ser. Y si quedan dudas, es cosa de buscar las comparaciones disponibles en Youtube para salir de cualquier incertidumbre. Se sabe: ver para creer. El home del juego está por acá. Como siempre, esta reseña apareció originalmente en la revista Rolling Stone.

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Shrek The Third: Ogros verdes Pedorros

Lo hemos comentado varias veces. El combo película taquillera/videojuego ya no es ninguna novedad. Tampoco es novedad que estos juegos la mayoría de las veces sean mediocres versiones que a lo más sirvan como material para descarga. De internet, digo. Y el caso de Shrek the Third es justamente ese, amén de que –reconozcámoslo- los títulos inspirados en el ogro verde de Dreamworks nunca han sido del todo destacables (¿Shrek Super Slam? Por favor). Ahora, como la película es apuesta segura, es lógico que el juego, por defecto, también lo sea.

En este tercer volumen con las aventuras de los personajes de la saga (además de algunos cameos sorpresa), la historia –dividida en 20 niveles– sigue los pasos de su versión fílmica, en donde Shrek y sus amigos deben ir en busca de un nuevo líder que gobierne el reino de Muy Muy Lejos.

Primero, aclaremos que el juego es esencialmente para niños. Para el primo chico. O el sobrino. Pero también para papis. Es un juego de plataforma absolutamente family-friendly, por supuesto en tercera persona, donde se pueden seleccionar los diversos personajes del filme, además del mismo Shrek. Todos con sus particulares habilidades

Segundo, el juego se ve bien. No es en absoluto una réplica de cómo se ve la película, pero el juego se ve bien. Aceptable. Agradable. Sobretodo la versión para Xbox 360, aunque eso es obvio. Como así también deducir que la versión para Wii es la más “entrete” gracias a la funcionalidad del wiimote. Los diálogos están ok, algunos son graciosos, pero hay demasiado ruido genérico que se repite demasiado y cansa al poco rato. Un buen detalle es que a diferencia de lo clásico en estos juegos, la barra de energía es reemplazada por un sistema que nubla la pantalla a media que recibimos daño. Y si nos alejamos, recobramos energía, muy en la onda del Call of Duty.

Un, dos tres, momia es: Shrek y su doble teatral se encuentran en el mundo de Muy, Muy Lejos. Donde los videojuegos son genéricos y poco inspirados.


La dinámica es típica: hay que juntar monedas, recoger objetos secretos, pegarle a cajas y a enemigos de fábrica, etc. Además, el camino está salpicado de sencillos puzzles y fluidas mecánicas de pelea, que a ratos son simpáticas. Sólo a ratos. A propósito, se mantiene el humor de baño de las películas –para bien o para mal. En ese sentido, si no se está en el target del juego, igual se puede jugar por un corto periodo y sonreír a ratos con el humor y los diálogos de los personajes. Si no, mejor jugar al Spider-Man 3, uno de los pocos ejemplos donde el juego supera a la película. Porque acá, eso no sucede.

El juego, como era de esperar no ha tenido muy buenos comentarios. El puntaje promedio que sacó el juego fue de 57. Mediocre, para mi gusto. Finalmente, el home del juego se encuentra por acá. (Este comentario, como todas las reseñas, es un artículo publicado originalmente en la revista Rolling Stone)

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Spider-Man 3: A Combos y Telarañas

"Freak? I’m the freak? Have you looked in the mirror lately?" — Eddie Brock

Que el fenómeno Spider-Man se esté expandiendo como tela de araña por el mundo no es ninguna novedad: lugar donde se ha estrenado la tercera parte del superhéroe creado por Stan Lee para la Marvel Comics en 1962, ha roto récords de público y taquilla en todos lados. Sólo en los EE.UU. recaudó más de 150 millones de dólares durante su primer fin de semana. Todos quieren ver al arácnido disparar sus telas de araña por la ciudad. Y bueno, para que nadie se quede fuera, la benevolente gente de Sony ha decidido que todos puedan jugar al juego. En cualquier consola. Esa sí que es novedad.

El juego en sí no dista mucho de la versión anterior: es básicamente un beat’em up en tercera persona, pero en ambiente abierto, tipo Grand Theft Auto. Obviamente, eres Spider-Man/Peter Parker y debes concretar distintas misiones alrededor de los rascacielos y la ciudad de Manhattan que, esta vez, como ciudad-escenario, es bastante más grande que en los episodios anteriores. Se agradece que al igual que en las versiones anteriores, el gran Bruce Campbell (el mozo francés en la 3ª parte) siga guiando el tutorial con sus chistes fomes. Además, y como complemento, el juego ofrece más de 30 kilómetros de subterráneos y líneas de metro.

También, el sistema de combate está mejorado y más variado, aunque no necesriamente más sencillo. De hecho, se parece bastante a las cinemáticas interactivas del God of War o del Resident Evil 4, en donde debes seguir una secuencia de botones para ver las escenas en todo su esplendor. La novedad proviene del nuevo traje negro “simbiótico” de Spider-Man, que le permite tener movidas más brutales, además de un medidor de rabia, tipo Scarface. Pero para ser francos, después de ver ciudades tan bien diseñadas como en el sensacional Crackdown, Spider-Man palidece un tanto. Sobretodo, en las versiones para PS2 y Wii.

Mi sentido arácnido está vibrando: Spidey en todo su esplendor HD, mientras se balancea por Manhattan buscando patos malos.


El juego sigue la línea central de esta tercera parte, pero además, se complementa con otras subhistorias, misiones extra y nuevos villanos clásicos del cómic que no aparecen en la película, como Scorpion, Electro, Rhino, Morbius y otros más dependiendo de la consola, eso sí.

A propósito de lo anterior, hay que insistir que el juego varía considerablemente dependiendo de la plataforma en que se juegue. Las versiones para Xbox 360 y PlayStation 3 son básicamente iguales en cuanto a gráficos y contenidos, mientras que las versiones para Wii y PS2 se ven bastante inferiores gráficamente que sus hermanos mayores. Lo que sí, la versión para Wii gana por utilizar creativamente el wiimote mientras Spidey se balancea a través de Manhattan. Tal como uno se imaginaba cuando se disfrazaba de chico. Sólo eso ya hace que valga la pena.

El juego tuvo una calificación variada en Metacritic, dependiendo, claro, de la consola en que se juegue. En todo caso, el resultado general es más bien mediocre y sí, estamos de acuerdo. Sobre todo por la ridícula curva de dificultad del juego. En fin, el home del juego, distribuido por Activision, está por acá, mientras que una versión especial del juego para Wii se puede pillar aquí.

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Reseñas·Videojuegos

Heatseeker: Explosiones Aéres Hi-Tech

Que levanten las manos los que alguna vez se sentaron a jugar ese fenomenal arcade llamado After Burner. Ya saben, ese juego que sacó Sega por allá por 1987 y que todos los que alucinamos con Top Gun nos sentíamos como Maverick piloteando un F-14 sobre el Atlántico. Fue de los primeros simuladores arcade que exitosamente lograban trasladar la emoción de manejar un avión de guerra, pero en un ambiente dinámico, sencillo de manejar y sobre todo, explosivo. En resumen, un deleite de experiencia.

El Heatseeker, desarrollado por el veterano equipo de Codemasters, se nutre de lo anterior para crear un juego que en esencia es básicamente un After Burner enchulado, a medio camino entre un simulador del tipo Ace Combat, pero con un pie puesto firmemente en los códigos del arcade tradicional. En otras palabras, sacrifica realismo por entretención.

El juego te sitúa en medio de un conflicto terrorista, según nos enteramos por un noticiario ficticio. Eres parte de un Comité Internacional de defensa que busca acabar con los planes de un dictador cargado de ojivas nucleares (¿guiño a Corea del Norte?). El juego ofrece la posibilidad de pilotear más de 30 aeronaves modernas, incluyendo el siempre popular F-15, el futurista F-35 Lightning II, el poderosísimo F-22 raptor y el siempre impresionante (aunque obsoleto) Blackbird SR-71 en misiones que cubren suelo americano, el Caribe y hasta el territorio antártico.

Pero quizás lo más destacable del juego, más allá de lo atractivo que son los combates aéreos, es el pequeño gran detalle de que al disparar misiles, una cámara adosada al proyectil permite ver la trayectoria de éste, hasta el momento de impactar (o no) al avión enemigo. Si bien al principio la cosa marea, al final termina siendo un gran agregado que permite disfrutar más profundamente al juego. Claro, siempre es agradable presenciar una flamante explosión aérea.

Qué lo pilleeeen, que lo atrapeeen: una de las lindas vistas del Heatseeker. Un juego entretenido, simpático, a ratos novedoso, pero nunca como para volverse loco.

En ese sentido, la experiencia varía por consolas. La versión para Wii, gracias a su control sensible al movimiento, permite que los controles del avión sean hechos por los movimientos físicos del jugador. Nada de mal. E incluso más entretenido.

La versión para PS2 sacó un puntaje de 61 en Metacritic, mientars que la versión para Wii, 64 (la de PSP no estaba disponible). O sea, ahí, salvando. La página oficial de Codemasters, por acá.

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Weekend Round Up 01/04/07: Gibson Explorer Edition


Vamos viendo. El
destacado del fin de semana se lo lleva mi amigoh Alexis Ibarra, que publicó el sábado en El Mercurio un buen artículo acerca de la novedad para los regalones que tengan una Xbox 360: la guitarra enchulada para jugar a la nueva versión next-gen del titánico Guitar Hero II (que al final es lo mismo, no nos engañemos tampoco). Pero la guitarra rocks!

Microsoft tuvo la gentileza de prestármela y es lo mejor de la vida. A diferencia de su predecesora para el PlaySation 2, esta es una réplica a la clásica Gibson Explorer, tan típica de bandas metaleras con pelos escarmenados, virtuosillos de las seis cuerdas y otros no tanto. El comentario al juego, publicado originalmente en Rolling Stone, por acá.

A propósito de Ibarra, un visión más freak del Guitar Hero II se encuentra en el insuperable sitio Cariro and Father.

IN OTHER NEWS:

  • El estupendo webzine The Escapist publicó un interesante ensayo sobre la primera generación gamer de 1976. ¿Dije ensayo? Créanme, es mucho más entretenido de lo que se pueda pensar. Los que superaron los 30 hace rato saben de lo que hablo.

  • Fanáticos de la saga Metal Gear: Gamasutra tiene (en inglés) una buena entrevista a Hideo Kojima, el para mi gusto sobrevalorado padre del popular título stealth. Allí habla de todo, incluyendo por supuesto el status del esperado por muchos Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots, que debiera ser de los títulos populares de la temporada.

  • Y cómo no, la noticia freak de la semana se la lleva el Ghost Recon 2: Advance Warfighter. O más bien, Ciudad Juárez. Pasó que la gran secuela tecnolmilitar de uno de los mejores títulos iniciales de la Xbox 360 fue ¡decomisada! producto de la mala imagen que representa el juego de la ciduad mexicanota, wey. Casi de tintes surrealistas (vía The Wired Blog). Ahora, como bien apuntan los muchachos de Ecetia, lo nota positiva en México es que se están haciendo intercambios de armas por consolas. No está nada de mal. ¿Cuantos cabros de Villa Francia podrían cambiar sus pistolones por un control inalámbrico o una flamante Wii?

    Rebeldes y pendencieros, wei: los tecnosolados del GRAW II en Ciudad Juarez. Parece que dejan a los cuates peor que a los flaites vándalos de Villa Francia.
     

  • Para finalizar, el link freak va para GameSetWatch. Este artículo se refiere un recién estrenado documental titilado High Score que trata sobre la historia de un gringo cualquiera y su lucha por obtener el puntaje máximo en el clásico de Atari, Missile Command. Obviamente, feliz lo vería. A ver si lo pillamos por ahi…

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Películas·Reseñas·Videojuegos

Ghost Rider: Cabeza en Llamas

I’m the only one who can walk on both worlds. I’m Ghost Rider — Johnny Blaze.

Ghost Rider, la película basada en el cómic de la Marvel, ni siquiera fue mostrada a la prensa antes de su estreno en EE.UU. El motivo, como suele ocurrir, se debía a los malos comentarios dentro del circuito cinéfilo con la película. Incluso, se preveía que en taquilla la cinta protagonizada por Nicholas Cage iba a resultar un fracaso. Pero no. Pasó todo lo contrario y en su tercera semana la película recaudó más 100 millones de dólares. Lástima que con el juego no haya pasado algo similar.

Desarrollado por los estudios 2K Games, el juego no está desarrollado codo a codo con la película. Es más bien un híbrido que mezcla personajes del filme con situaciones del cómic original. Por ejemplo: no está Nicholas Cage ni Eva Méndez. Pero sí están Sam Elliott y Peter Fonda. O sea, en estricto rigor, no es el juego basado en la película. Aunque sí lo sea. Whatever.

El juego no es ninguna gran cosa. Es más, funciona como una copia descarada de la jugabilidad del magistral God of War, pero especialmente del Devil May Cry: manejas a Johnny Blaze en su descenso a los infiernos, y te enfrentas a un ejército genérico de monstruos de ultratumba a los que debes azotar con golpes, tu cadena o tu escopeta. A mayor cantidad de combos, más puntaje, lo que permite acceder a nuevos combos y acceso al arte original del comic, sus personajes, bocetos, etc.

Los escenarios son convencionales y la historia es lineal. Lo único que refresca es que cada cierto tiempo, Johnny Blaze pasa a manejar su motocicleta, lo que le otorga un poco de aire fresco a la monótona jugabilidad. Fuera de eso, poca novedad.

Mejor que el Transantiago: Johnny Blaze -más bien su alter ego demoníanco, Ghost Rider- recorre las autopistas del infierno en busca de seres sin alma para aporrearlos.

El juego está disponible para PS2 y PSP. En Metacritic el juego sacó un promedio de 54, mientras que la versión para PSP, sólo 48. En GameRankings obtuvo una puntuación de un 55%. Penca. ¿Son estos los últimos estertores del PlayStation 2?

Si bien todavía falta un par de títulos que le pueden sacar la última gota a la consola más exitosa de todos los tiempos –como el mismísimo God of War 2–,títulos como el Ghost Rider lo único que hacen es despedir al querido PS2 en un hálito de mediocridad. Por la dudas, la página oficial del juego se encuentra por acá

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Reseñas·Videojuegos

Elite Beat Agents: And the Beat Goes On

Agents are… GO!! — Commander Khan.

Los juegos de ritmo o rythm games la llevan. No para todos, pero sí son los que más adeptos ganan y lo que más impacto mediático han logrado en el úñtimo tiempo. Si hasta hacen bajar de peso, por Dios. Y es lógico: generan interactividad real entre el juego y el jugador, cosa que las viejas generaciones nunca lograron del todo. Y gracias a las nuevas teconologías, una de las mejores plataformas para experimentar este tipo de juegos es en el muy portátil y cool Nintendo DS, que poco a poco se consolida como la consola más popular actualmente en el mercado.

Gracias a su pantalla sensible al tacto (como una Palm), la interactividad de la consola es muy fluida y cómoda (“touching is good”, como decía su slogan). Así, las posibilidades son ilimitadas y juegos rítmicos como Elektroplankton o Digasso! Band Brothers son buenos ejemplos de este nuevo subgénero. Pero sin duda, el juego que más ha dado que hablar es el bizarro Elite Beat Agents, secuela no oficial de otro juego rítmico llamado Osu! Tatakae! Ouendan! que tuvo bastante éxito en su Japón natal, y juego freak por antonomasia.

Como buen juego japonés, su premisa es, al menos, bizarra: tres agentes secretos vestidos como los Perros de la Calle, pero con mejores coreografías de baile, se dedican a salvar a civiles con diversos “problemas” alrededor del mundo. Y es acá donde la cosa se pone decididamente freak: supongamos que una babysitter tiene que controlar a unos chiquillos que tiene a su cuidado. O un director de cine que debe sacar a cómo de lugar un taquillazo o un beisbolista que debe luchar contra un monstruo lanzafuego (!). Entonces, suena la alarma, un jefe -el Comandante Khan- da la orden y aparece el trío en cuestión.

Y la manera de solucionar los inconvenientes es realizando coreografías de baile al son de populares canciones de Sum 41, Avril Lavigne, Deep Purple, Madonna, Jamiroquai, David Bowie y hasta los muy actuales Good Charlote, entre muchas otras. El jugador debe seguir el ritmo de la canción en tres tandas (que son ilustradas divertidamente al estilo de un cómic japonés) a través de distintos puntos que hay que marcar en la pantalla táctil. Si no le achunta al ritmo, fracasa en la misión.

Al momento de ser estrenado, el juego obtuvo una excelente recepción por parte de la prensa (fue ganador de varios premios 2006 y en GameRankings obtuvo un puntaje de 87 ) y no tardó mucho en ser uno de los títulos más populares del Nintendo DS.

La verdad sea dicha, para quienes estén más acostumbrados al trazado original de un juego de video, este juego puede ser de verdad la novedad del año. O la peor compra de la vida. Se recomienda entonces sólo a almas aventureras con ganas de romper la rutina.

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