¡Así que vaya a comprarla, antes que se agote!
Para nadie es un secreto que la industria discográfica está pasando por su peor momento. Las ventas de discos compactos siguen cayendo año a año –Internet, torrents, servicios P2P y la piratería en general son lógicamente parte del problema– y, por otro lado, cuesta determinar qué artistas o géneros se van a perfilan por sobre otros. En general, existe una homogeneidad un tanto siniestra en los charts musicales, con olor a estancamiento. Al parecer, de verdad hay una crisis.
Pero a su vez, es común escuchar comentarios del tipo “hoy hay más música que nunca allá afuera”. Y puede ser verdad. Irónicamente, Internet ha sido uno de los principales factores de esta nueva forma de difusión, gracias a sitios comunitarios como MySpace y cómo no, a las miles de blogs dedicados al tema que postean links a torrents y mp3 como si el mundo se acabara mañana.
Para la industria, en todo caso, se abre una nueva ventana: los videojuegos. Vamos viendo. Por un lado, tenemos ejemplos como el de los vetustos Mötley Crüe, cuyo nuevo single fue descargado en el bazar online Xbox Live muchísimas veces más que en otras fuente de descarga como Amazon e incluso iTunes.
Por otro lado, están los colosales ejemplos de juegos como el Guitar Hero y el Rock Band, que funcionan casi como escuelas interactivas del rock- A eso sumémosle grupos que dedican juegos enteros a su música –como Aerosmith– o bandas que buscan capitalizar su música a través de discos enteros que se ponen a disposición de gamers alrededor del mundo para ser descargados. Legalmente.
Todavía más: el Grand Theft Auto IV, el juego sensación al que le damos una merecida cobertura en estas páginas, presenta el soundtrack más voluminoso de la historia: 214 canciones repartidas en 16 “estaciones de radio” y que próximamente podrán ser adquiridas en tiendas virtuales… a través del mismo juego.
Bienvenidos a CeroUno #7.