Fue con el cambio de siglo que el diseñador norteamericano Will Wright revolucionara el género de los videojuegos al diseñar una experiencia interactiva donde el objetivo no era rescatar princesas, manejar bólidos de carrera o estar en medio de una guerra interplanetaria.
En vez, el concepto era mucho más sencillo y fascinante de lo que uno podría haberse imaginado: habitar un mundo digital. O vivir una vida virtual. Así, con el cambio de siglo nació The Sims. Y fue un éxito inmediato en computadores.
Una década y varias versiones y expansiones después, la tercera parte del juego por fin debuta en consolas. El nuevo público casual que hoy juega viodeojuegos en esasd plataformas lo estaba demandando hace tiempo. Y aquí está. Algunas impresiones al respecto, como siempre después del salto…
