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Shigeru Miyamoto: Nuevamente Hombre Time


El señor Shigeru Miyamoto, 55, ícono de Nintendo, creador de Mario, Zelda, Donkey Kong, el Wii y cuanta chuchería sale de la factoría japonesa, además de ser considerado por muchos como el padre de los videojuegos modernos, nuevamente ha sido honrado como la persona más influyente del año según la revista Time.

Al menos en los que a votos en línea por parte del público se refiere. Miyamoto se escapó al primer lugar con 1.766.424 preferencias, superando así a gente mucho más, eh, conocida como Noah Chomsky, Heidi Klum, George Clooney, Bono y Al Gore, entre muchos otros.

Cajita feliz: el siempre sonriente Miyamoto saluda a la cámara y muestra, con orgullo, el bono diario recibido por la ventas del Wii, el Wii Fit, el Nintendo DS, el Super Smash Bros Brawl, el Mario Kart, el nuevo Zelda, etc., etc., etc…

Siendo probablemente la persona más visible en la generalmente anónima industria del videojuego, que una vez más Miyamoto esté considerado en esta lista confirma el interés hacia el tema y el reconocimiento de los medios -en este caso la prestigiosa publicación norteamericana- hacia los videojuegos.

Como apéndice, la misma publicación tiene un ilustrativo "10 preguntas" a Miyamoto, para entender el pensamiento del cabro. Trivia: ¿el juego que Miyamoto considera más revolucionario? Cómo no: el Space Invaders.

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En Medios·Noticias·Videojuegos

CeroUno en Facebook

Una nueva edición de su revista favorita, CeroUno, ya está disponible en los mejores (no todos) kioskos del país. Búsquenla, pídanla y reclámenle a su kioskero amigo si no la tiene. De hecho, pronto espero teenr la lista de lugares fijos donde la podrán encontrar seguro. Ya se viene.

Mientras, el quinto número de la revista ya está disponible. En portada, como pueden ver, la fiebre del Winning Eleven. O Pro Evolution Soccer, si quieren. La estrella invitada, lo más futboleros segurmanete lo reconocerán: se trata de Jose Pedro "Chapita" Feunzalida, ex Universidad Católica y hoy en las filas de Colo-Colo. El muchacho, fanático del juego, se prestó gentilmente para hacer un simpático fotomontaje con pantallazos originales del juego. El resultado hay que verlo.

Pero como siempre, hay más. Mucho más. Tenemos una nota con el nuevo concurso Crea tu Juego para celulares, que por segunda vez organiza Movistar con Andinatech; los 10 juegos más polémicos de la historia y un breve, pero muy emotivo homenaje al Space Invaders que, como ya deben saber, este año celebra su 30o. aniversario.

Ya estamos todos, sólo faltas tú: el imperio CeroUno crece y crece. Ya estamos en Facebook, próximamente debutaremos con una súper mega página y a continuación… ¡el mundo! No por nada me dicen Alejandro Magno. Ja.

¿Quieres más? Cómo no. La novedad del momento es que CeroUno comienza su posicionamiento web. En primera instancia, la revista ya está en Facebook, en donde se pueden suscribir. La idea es generar una comunidad y de a poco expandirla. La página web oficial ya se viene… o al menos es lo que me han dicho.

Pero quizás lo mejor de todo es que hay premios. Sí señor: al suscribisre en Facebook, automátciamente estarán participando en el sorteo del nuevo Pro Evolution Soccer 2008. Tenemos 10 copias del juego (5 para PlayStation 2, 3 para Xbox 360 y 2 para Wii). Y esto es sólo la punta del iceberg

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Eventos·Flippers·Videojuegos

Aly y Mata Hari en el First Tuesday

Ayer martes fue el segundo encuentro First Tuesday. Para quienes no lo conozcan, éstos son eventos –think tanks le llaman los más siuticones- en donde emprendedores web locales se juntan en un determinado lugar para generar redes, proyectos y negocios. La iniciativa es buenísima y permite conocer de manera relajda -al son de tragos y de una incomprensible música ‘punchi-punchi’- a los nombres que la llevan en el cuento de la internec criolla.

El primer encuentro, que en teoría se realizará los primeros martes de cada mes, ocurrió el mes pasado en los jardines del diario El Mercurio. Esta vez, el lugar fue en el patio central de Canal 13 y la producción fue mucho más parafernálica: la señal que emitían salía en HD. Había, de hecho, un rincón con televisores transmitiendo en HD. Pero también una mesa del pool al centro y -cha chan, cha chaaaan- ¡flippers!

Sí, señor. Chao con el lobby, chao con saludar. De una a jugar. Y las máquinas no estaban nada de mal. Estaba el clásico Mata Hari, de Bally, y otro gran clásico, el Ali, de Stern, con el incólume rostro de Cassius Clay adornando el backglass. Pero no sólo había flippers. Entre medio, estaba el más clásico de todos: el Space Invaders. El videojuego, claro. ¡Grande!

De más está decirlo, siempre pasaron llenos, lo que confirma una vez mi apreciación de que estas máquinas no sólo generan nostalgia, sino que además son sumamente entretenidas. No lo sabré yo. Así que a la espera del próximo First Tuesday. A ver si también ponen maquinitas

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Noticias·Videojuegos

Toallas Invasoras del Espacio


No, nunca tanto. No es el título de una mala película B. Pasa que este año el sin par, legendario e inolvidable Space Invaders cumple 30 años desde que fue creado por Tomohiro Nishikado para la Taito, por allá por 1978.

Entonces, como la cosa este año se va a venir de seguro en grande, los preparativos ya comienzan. De seguro vendrán versiones remezcladas del juego original y una tonelada de merchandising apropiada. Como esto, veraniegas toallas inspiradas en los marcianos del juego. Yo inmediatamente me anoto con una, claro está. Mal que mal, tan sólo valen 20 morlacos y son 100% de algodón egipcio. La única lata es que estarán duisponibles a mediados de año.

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Noticias·Videojuegos

¿Records? Guiness los Tiene

¿Crees que pasas mucho tiempo frente a la tele o al monitor? Ja, seguro que no será nada comparado con las 38 horas y 30 minutos que acumuló Eric Furrer al frente de un Space Invaders en 1980. Y eso que sólo tenía 12 años.

Furrer, claro, ya tiene asegurado su rincón en el Guiness. Específicamente, en el Guinness World Records Gamer’s Edition 2008, libraco que obviamente está enfocado al mundo gamer, desde comienzos de los 70s, con las primeras consolas caseras, a las máquinas de última generación.

Yo lo he gritado hartas veces a los cuatro vientos y el editor del libro, Keith Pullin, me sigue: «La industria de videojuegos es el sector del entretenimiento que más rápido crece en el mundo». Aprendan.

Algunos botones de muestra:

  • Después del Space Invaders, el Pac-Man es el segundo juego más popular de todos los tiempos.

  • Sid Meier, creador del Civilization y fundador de la legendaria y hoy defunta Microprose, es la persona que más premios ha recibido en la industria.

Entretenido, ¿no? Claro que sí. ¿Más ejemplos? Gamespot tiene más botones de muestra. El libro va a estar disponible en Norteamérica a contar del 11 de marzo. La lata es que dudo mucho que alguna de las librerías locales se atreva a importar semejante volumen (que sí estará editado en español), pero bueh, siempre está a la mano Amazon.

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Clásicos·Listas·Videojuegos

Los Mejores Gabinetes de la Historia


Cuando chico y uno iba a los flippers, era muy común que uno se acercara a una máquina simplemente porque el gabinete era atractivo. Rico, vistozo. O tenía monos y colores atractivos. Pasa que antes, mucho antes, los juegos de video tenían sus propios muebles originales, con el arte del juego y todo. Muchas veces los dibujos tenían poco y nada que ver con el juego, cierto, pero ayudaban a generar en nuestras inocentes cabezas la idea del juego más allá de gráficos pixelados. Como pasaba también con las carátulas del viejo Atari. Además, eran los ochenta.

Con el tiempo, al menos en nuestro país, las gabinetes pasaron a ser meros muebles genéricos al que prácticamente sólo se le incrustaba la pantalla. Todos tenían el mismo front plate que decía "videogames" y que eran más fomes que chupar un clavo. Después ya nadie siquiera se molestó en traer videojuegos originales. Seguramente era muy caro.

Pero bueno, como la nostalgia pega, el sitio i-Mockery se encargó de enumerar los mejores gabintes originales de videojuegos. La selección es tremenda. Está el Space Invaders con sus marcianos eléctricos, el Battlezone, con su periscopio y sus dos joysticks, el de las Tortugas Ninja, para cuatro jugadores, el Afterburn, con cabina incluida (en la foto), el minimalismo del Pong y muchos, muchos más. Seguramente te encaramaste en alguno de ellos. Una verdadera delicia. (Vía Destructoid)

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Clásicos·Noticias·Videojuegos

El Atari 2600 Cumple 30 Años


Tal cual: este mes, el viejo y querido Atari 2600 cumple tres décadas de historia. Si mal no recuerdo, fue la navidad de 1981 o 1982 en que un 25 de diciembre recibí de regalo un flamante Atari 2600 cuando tenía menos de 10 años. Obviamente, había hinchado con tener uno hace mucho más tiempo. Hasta que mis padres cedieron (jejej) y finalmente lo tuve. Por la chita que fui feliz.

Me acuerdo del impacto de ver correr por primera vez un Atari. Fue en la casa de un amigo, una invernal tarde de sábado. Su papá se había traído uno desde EE.UU. y ver correr juegos de verdad (no como el Pong, que era choro, pero nunca me conquistó del todo) fue alucinante. O sea, ¡la tele funcionaba como algo más que ver tele, por Dios! Increible. Tenía que tener uno.

Recuerdo que la caja venía con el clásico Combat -el primer juego creado para la consola- y, como gran cosa tipo promoción, el también clásico Asteroids. Ahí sí que no me depsegué de la tele. Recuerdo todo y cada uno de los detalles de esos juegos. Los colores, las formas, los gráficos y especialmente los sonidos. Es más, podías pasar en bicicleta por el barrio y era fácilmente reocnocible cachar quién estaba jugando Atari al pasar. Fue toda una revolución.

Dispara usted o disparo yo: la simpleza y lo adictivo del Combat lo hizo transformarse en el amanecer d euna nueva era: la de los videojuegos caseros. ¡Grande Combat!

También recuerdo que en un recientemente inaugurado Parque Arauco había una elefantiásica estación de juegos en una de sus tiendas ancla (¿el Gala Sears?) que permitía jugar toda la librería de juegos de Atari, 30 segundos por juegos (las colas eran enormes lógicamente y yo esperaba pacientemente y luego volvía a hacer la fila). La misma maquinita era utilizada en Sábados Gigantes para hacer un concurso: quién anotaba más puntos jugando 30 segundos al Space Invaders. Genial. Era, claro, mi concurso favorito junto con el "Dispara Ud. o Disparo Yo".

Luego, llegaron más juegos. Como el Adventure, uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos y probablemente el que le tengo más cariño de todos. También estuvo un buen rato el Pitfall!, el primer juego no Atari (era Activision) que tuve. Pero hubo de todo, incluyendo varios juegos no Atari que me trajeron mis padres de un viaje a EE.UU. como el Demon Attack (que era parecido al Phoenix) y claro, títulos clave como el Pac-Man (el más vendido para la consola) o el funesto E.T.

Después de eso, mis recuerdos son más bien difusos… No sé qué habrá pasado con la consola y con los cartuchos (¿los habrán regalado mis santos progenitores?). Lo que sí recuerdo es que algunos años después mi obsesión se trasladaría hacia los primeros computadores personales. Todo el mundo tenía un Atari 800XL y yo… tuve un flamante Commodore 64 con disketera. Pero eso es harina de otro costal y tema para otro posteo.


(En la columna derecha de este blog, en el apartado Emuladores, se encuentra un link al Proyecto Stella, título original que tenía el Atari 2600. El link conduce a un soberbio emulador de la consola)

 

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Chasing Ghosts: Idolos Geek


Si hay algo que siempre me motiva es cuando los videojuegos y el cine se entremezclan. No me refiero a las películas basadas en videojuegos (o viceversa), sino que a películas que hablan de videojuegos. O documentales, como es en este caso, y que están aumentando más y más. Eso es bueno, aunque claro, el factor nostalgia tabién tiene lo suyo.

En este caso, eso último se cumple. Chasing Ghosts: Beyond the Arcade es un documental que inicalmente debutó en el pasado festival de cine Sundance (ya saben, ese que organiza Robert Redford) y que hace algunos días fue estrenado oficialmente para el público gringo.

El documental se centra en esos héroes -videogame rock stars- de hace ya 25 años que hicieron noticia en su momento por lograr records mundiales en las máquinas más populares del momento. Ya saben, los clásicos. Lo interesante, según cuenta la reseña de la gente de Joystiq, es que el filme logra adentrarse en la piel de los muchachos, lo que los transformó en gamers en ese momento (como romper con la polola, ja!) y en qué andan ahora. Curiosamente, ninguno de ellos juega con las consolas actuales.

Huddle Formation: los ídolos geeks y sus trofeos (de izq. a der.) el Tempest, Defender, Ms. Pac-Man, Tutankham (¿?), Centipede y al final, el Donkey Kong.


Chasing Ghosts se suma a otros documentales sobre el género, como 8 Bit o Video Game Invasion: The History of a Global Obsession. Algo pasa. Al parecer, ha pasado suficiente tiempo como para mirar hacia atrás y ver las cosas con distancia. Y hasta con humor.

Entonces, no deja de ser revelador cómo va pasando el tiempo y como también, a la larga, es la generación actual de los treintaytantos la que realmente está liderando la cultura pop histórica de los videojuegos. A continuación, el trailer del doc. Salud!

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Clásicos·Videojuegos

Shmups: Por Qué Nos Gusta Tanto Matar Marcianitos


A través del portal ClassicGaming, me enteré de que en EE.UU. van a organizar una competencia dedidacada a los shmups en la ciudad de Oconomowoc (sic), Wisconsin. Organizado por un grupo de gente, entre ellos el blog dedicado a este género, Shoot the Core, la idera es pillar al mejor jugador de esto estilo en el mundo. (Por si te interesa, las bases están por acá).

Pero, ¿a los qué? ¿Shqué?!?… Tranquilidad. Los shmups se refieren a los shoot’em ups. Ya sabes, esos juegos donde desde a una nave matas marcianitos. Porque desde la época del cuasi estático Space Invaders y su ominosa música a lo Tiburón, matar marcianitos se ha transformado casi en un, eh, estilo de vida. Para algunos, al menos. Gente que uno conoce por ahí… El punto es que estos shooters sí que tienen harto cuento. Es más, son considerados como un género propio, al que se le denomina “shmups”, apócrifo de “shoot’em up”.

Y me quise tomar la molestia de hacer un breve recorrdio personal, de acuerdo a mi exposición en el género, sobre los shmups que me ha tocado jugar. Son hartos, así que lo haré en al menos dos partes. Y me di cuenta que el fanatismo hacia el género es bastante extenso, con una cuantiosa lista de sitios que honrar e informan sobre el tema. De hecho, si buscan una historia cronológica exhaustiva sobre el tema, hagan click por acá. Pero más rato.

Pero ¿qué hace que un shoot’em up -shmup de ahora en adelante- califique como shmup? Bueno, hay ciertas teorías. O clichés. Una detallada lista al respecto puede ser pillada por acá. Ahora, vamos a la historia.

Variaciones dentro de este subgénero hay muchas, pero sí podríamos estar de acuerdo en mencionar al ultramegaclásico Space Invaders (Taito, 1978) como el papá de estos títulos. Si bien al Spacewar! se le considera no sólo el primer shooter per se, sino que también el primer videojuego de la historia, podemos considerar al Space Invaders como el más tradicional de los shmups clásicos.

Pero claro, con todas las innovaciones tecnológicas en 3D, pensar en un shooter tradicional hoy en día sería un poco ingenuo. Pero eso no quita lo bien que uno lo pasaba disparando sin cesar, toda una tarde, agarrando power ups y esquivando lluvias de balas.

¿El concepto principal? Una nave espacial o avión de combate (casi siempre en punta, casi siempre azul y rojo el segundo jugador) avanzando por el espacio (o lo que la imaginación dictaba) disparando sin parar a un ejército de bichos de distintos calibre y forma. Todo, mientras se esquiva una verdadera coreografía de balas. Muy sencillo. Días felices.

¡Un, dos, tres, momia es!: En un Delta de Valparaíso había un cartel que decía: "los videojuegos estimulan la coordinación psicomotriz". Yo lo creía. Aún lo creo. En el Space Invaders, como en cualquier videojuego, si no eres coordinado, no llegas ni a la esquina.


Pero hagamos más memoria. Principios de los ochenta. Luego del boom de los marcianitos monocromáticos que descendían, comenzaron a aparecer diferentes versiones del mismo cuento. Por esos días, recuerdo cuando un amigo me dijo: “hay un juego nuevo, es como el Space Invaders, pero los bichos esta vez bajan ¡de a uno!, en grupo o no, pero se mueven. A veces individualmente”. Me costó un buen rato asimilar la idea. Hasta que volé al Delta más cercano (Delta 11, en el Pueblo del Inglés) y efectivamente, ahí estaba. Era el Galaxian (Namco, 1979). Era increíble. Y a colores. Rompía esquemas.

Según Chris Lindsey, director del National Video Game and Coin-Op Museum (Museo Nacional de los Videojuegos) en St. Louis "Capitalizó con el entusiasmo de la era dorada de los videojuegos creada por el Space Invaders al proveer una experiencia más colorida, divertida y demandante. Galaxian tenía enemigos más inteligentes que los del Space Invaders, por tanto requería que el jugador prestara mucha atención a lo que sucedía en la pantalla. Además, no había escudos, como los tienen muchos juegos de hoy."

Luego vino el Phoenix (Amstar, 1980), con acaso el primer boss del que tengo recuerdo (la nave grande al final), y el popular Galaga (Namco, 1981), de los primeros juegos en donde podías tener un upgrade (la nave capturada que después podías recuperar para ensamblarla) y un novedoso bonus stage. Como a muchos, me quedé pegado con los bichos del Galaga por demasiados meses. Incluso, cuando logré tener una deslavada versión en diskette para el Commodore 64.

Pero Namco tenía más: dos años depsués, en 1984, lanzaron el Gaplus (también conocido como Galaga 3) que era más de lo mismo, pero claro, con mejores gráficos, más difícil, velocidad infartante, formaciones freak y otros detallitos. Muy entretenido, especialmente el bonus stage.

Darle hasta que duela: el Phoenix fue de los primeros shmups que incorporó el concepto de un boss al final de las etapas.


Los shooters se fueron diversificando, claro. Aparecieron algunos horizontales, como el Scramble (Konami 1981) o el pionero Defender (Williams, 1982). Pero los más populares siguieron siendo los verticales.

Un paso adelante en esta evolución fue la llegada del popular Xevious (Namco, 1982), cuyas principales particularidades eran que podías disparara a tierra con bombas (segundo botón) y los escenarios iban avanzando. Toda una locura para la época, amén además de los sofisticados efectos metálicos de los bichos y naves enemigas.

¿Y el 1942? Por dios, que maravilla de juego. Tantas tardes pensando que era uno de los tigres voladores, volando sobre el Pacífico derribando zeros. El juego fue sacado por la japonesa Capcom (¿probablemente su primer gran hit?), y tuvo notables secuelas: el 1943: The Battle of Midway, el 19XX: The War Against Destiny y el 1944: The Loop Master (no es talla).

Capcom fue de las marcas que más se asoció con este género, sacando un buen puñado de títulos de esta onda, como el Vulgus. Pero quizás la más recordada sea el Gunsmoke (Capcom, 1985). En rigor, junto con el Commando (su hermano más viejo, también de Capcom), funcionaba como un shmup. El vaquero funcionaba perfectamente como la analogía de una nave espacial. Pero claro, en el viejo oeste. Ja, qué manera de rayar con ese juego. Me recuerda a la playa en verano. En fin. No nos desviemos del tema.


We shall return: Para mi gusta, el mejor juego de la serie fue el 1943. El resto ya fue un poco musho más de lo mismo.


Antes de entrar a la época dorada de los shooters verticales a fines de los ochenta, mencionemos que en 1985 salieron a la calle dos shooters que ya daban pie de lo que se veía venir.

Títulos como el Tiger Heli (Taito, 1985), un complicado juego donde un helicóptero militar evitaba balas y destruía lo que se movía, gracias a dos mega bombas que eran de los más novedoso par la época y el Gradius (Konami, 1985), que si bien era un shooter horizontal, presentaba novedosas innovaciones, sobre todo en materia de armas y upgrades.

 

Dale con el látigo: shooter horizontal, el Gradius permitía arrastrar esas pelotas que daban vuelta alrededor de la nave. Como esos amigos jotes, pero que idual ayudan.


Reconozco que me pegué varios meses al
Gradius, mientras que el Tiger Heli (que a su vez dio paso al Twin Cobra) lo encontraba particularmente difícil. El Gradius, a su vez, dio paso a otros verticales notables como el Darius (Taito, 1986; lo jugué en los Diana, en un cabinete horizontal enorme), el Salamander o el fantástico R-Type (Irem, 1987).

Es más, esta última saga, junto con el Gradius y la de los 19XX son consideradas como las tres dinastías principales en la historia de los shmups, según Wikimup, el portal wiki sobre el tema. Pero lo más freak estaba por venir…

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