¿Les suena esto? ¿Algún recuerdo por ahí? Claro, es una de las páginas interiores del catálogo del Atari 2600. Si no me equivoco, el primer catálogo de juegos que estuvo disponible para la consola, circa 1981.
Yo todavía lo tengo, en estado de reliquia, y como nunca tuve oportunidad para escanearlo, pues esta es la oportunidad. Si quieren un pequeño viaje a esos días de inocencia, click por acá.
Pero el dueño del sitio tiene más, incluyendo el catálogo Atari 1982, junto a otras consolas y chucherías ochenteras. Ah, días de felicidad. Por cierto, el título del post se refiere al slogan de Atari por esos días. (Vía Fayerwayer)
La noche del sábado fue simplemente de felicidad absoluta. Un carrete cualquiera que terminó transformándose en lo que de seguro va a ser una de las experiencias del año. La historia va más o menos así. Pablo Aguayo es un tipo que esa noche cumplía 37 años.
Y para celebrarlo decidió nada menos que realizar su cumpleaños en un salón con 30
flippers. Pinball y videojuegos. Su colección personal. Una cosa única. E invitó a un puñado de amigos, además del suscrito (una vez más, se agradece).
Las máquinas eran todas originales, en excelentísimo estado (de verdad, cero fallas, cortesía del socio de Pablo, Pancho Suárez), cada uno con su respectivo gabinetey con una variedad que llegaba a quitar el habla.
Desde el rarísimo e hipnótico Video Pinball (un "simulador" de flipper con background dibujado y luces LED hecho por Atari en 1978), al Time Pilot original, a un gabinete M.A.M.E. fácilmente manejable con cientos de roms originales. O sea, jugar de a dos con el Double Dragon, Bubble Bobble o Golden Axe se podía. Con los flippers era lo mismo: desde clásicos electromecánicos como el Hot Tip, el Cleopatra o el Golden Arrow a modelitos más modernos como el Twilight Zone o el White Water. Uf.
Dos en Uno: jugar de a dos en un flipper como en el Bubble Bobble, como solía hacerse, es de esas experiencias que nunca pensaste volver a repetir. Pues estabas equivocado.
Todo esto, mientras desfilaban platos con tapaditos, snacks, fruta y el infaltable componente etílico. Los invitados, poco más 20 personas, estaban todos extasiados. Todo era demasiado perfecto e ideal. Un verdadero trip a la calle de los recuerdos. Porque, en serio, creo que esto es por lejos la experiencia más perfecta que he tenido para replicar un arcade desde la última vez que pisé un Delta.
Aguayo es un maestro, un ídolo. Él se considera un mensajero, un monaguillo que sólo busca y desea que otros -como uno- puedan disfrutar del placer de jugar un buen flipper en buen estado. Pero su cruzada, para mi gusto es más bien mesiánica. Loable. Realmente loable. Desde esta tribuna, le mandamos un fuerte aplaudo (de pie) a este muchacho que simplemente cfree que el pasado no tiene por qué morir.
La lata es que quizás lo último que se recuerde de él en pantalla sea esa entrevista en Bowling for Columbine, en donde un patético y avejentado Heston deja hablando solo al pobre gordo, cuando lo interroga por ser un tipo por armas. Yo prefiero acordarme de él como Moisés.
Pues bien, a lo nuestro. Este updatees bastante mula, porque no tengo mayores novedades personales que contar en cuanto a juegos. Puede ser que el cierre de la revista (en su quinta edición, con el Winning Eleven en portada) me haya quitado más tiempo del necesario. Pero bueh, así son las cosas de la Visa. Lo que sí, me prguntaba, a propósito de juegos deportivos, ¿juegan ustedes con otros títulos que no sean el Fifa o el W11? ¿Un Madden, por ejemplo? ¿O cualquiera de los de básquetbol, esquí extremo (tipo SSX, que me fascina), hockey (me encantan) o béisbol? ¿O la cosa sólo va por el lado de la pichanga? Es una interrogante que a veces no me deja conciliar el sueño.
Fuera de eso, sigo pegado con el Burnout. Sigo avanzando y sigue siendo un juego visualmente cautivante (y a ratos frustrante). Pero es hora de cambiar el disco.
Mientras tanto, me estoy entreteniendo con el Nintendo DS. He estado jugando Insecticide (fomeque, pero salva) y al imperecedero Mario Kart DS. Nunca falla. Pero lo más divertido ha sido un emulador de Atari 800 XL que le puse y que corre de maravillas y corre todos los clásicos Spy vs. Spy, River Raid, H.E.R.O., Montezuma, Bruce Lee y tdodos los favoritos que pilles. El emulador se llama Pokey DS y vale la pena intentarlo. Sobre todo si pasaste tardes y tardes y noches y más tardes esperando a que cargara la dichosa cassetera…
Bueno, los suertudos que poseen un celular Nokiade los más nuevecitos, onda un N81o un N95, pueden celebrar. La plataforma N-Gage (que no tiene mucho que ver con sus ex modelos) ya está up and running. Tranquiléin John Wayne el resto: próximamente la plataforma va a estar disponible para otros modelos, como el N73. Mientras, armarse de paciencia y leer la (muy positiva) experiencia, vía Gizmología.
Todos contra todos: Esto es fascinante. Uno de mis sitios gamers favoritos es GamesRadar, principalmente porque siempre hacen listas y cosas así. Esta semana el sitio tuve su más alto tráfico, ever, gracias a su semana del odio o Week of Hate, donde daban rienda suelta para que fanboys de uno u otro campo despotricaran en contra de sus consolas "favoritas". Elijan: Nintendo, Xbox o PlayStation, entre muchos otros posteos más. Imperdible. Una verdadera delicia neurótica.
El video del día va para estos tipos que hicieron correr el Quake 3 en un iPhone. Big deal. ¿De qué sirve hacer correr un fps multijugador como el Quake si por mucho acelerómetro que tenga, NO se puede jugar como es debido? Es para puro ostentar…
Soy un nostálgico recalcitrante. Los recuerdos que tengo pasando tardes enteras en el Galaxy Bowl de Apoquindo, al lado el Bowling, donde después funcionó la legendaria -gasp!- Rockola son imborrables. En los Delta, particularmente el 11 (en el Pueblo del Inglés), que estaba al lado de mi casa, o los Flamingo’s y, posterioremente, el Flipperlandia del Shopping de Vitacura. Grandes momentos de felicidad absoluta.
Amo los arcades. Amo esa específica ambientación de luces, ruidos, músicas, aire acondicionado y olor a electricidad. La adrenalina que significaba hacer la cola para comprar las fichas, introducirlas en el monedero y apretar start. Lo máximo. Pero claro, eso son sólo buenos recuerdos. Nada de eso existe por acá ahora. Una lata.
Pero este tipo, Peter Hirshberg, construyó al lado de su casa lo más cercana a ese nirvana electrónico. Se dio la lata de construir un verdadero arcade ochentero -el Luna City Arcade– con flippers y videojuegos de la época. La colección es sublime. Vean esas fotos, el video y hasta el blogque tiene del lugar. Notable. Quiero ser amigo de ese maestro. O mejor: vivir ahí.
Cuando chico y uno iba a los flippers, era muy común que uno se acercara a una máquina simplemente porque el gabinete era atractivo. Rico, vistozo. O tenía monos y colores atractivos. Pasa que antes, mucho antes, los juegos de video tenían sus propios muebles originales, con el arte del juego y todo. Muchas veces los dibujos tenían poco y nada que ver con el juego, cierto, pero ayudaban a generar en nuestras inocentes cabezas la idea del juego más allá de gráficos pixelados. Como pasaba también con las carátulas del viejo Atari. Además, eran los ochenta.
Con el tiempo, al menos en nuestro país, las gabinetes pasaron a ser meros muebles genéricos al que prácticamente sólo se le incrustaba la pantalla. Todos tenían el mismo front plate que decía "videogames" y que eran más fomes que chupar un clavo. Después ya nadie siquiera se molestó en traer videojuegos originales. Seguramente era muy caro.
Pero bueno, como la nostalgia pega, el sitio i-Mockery se encargó de enumerar los mejores gabintes originales de videojuegos. La selección es tremenda. Está el Space Invaders con sus marcianos eléctricos, el Battlezone, con su periscopio y sus dos joysticks, el de las Tortugas Ninja, para cuatro jugadores, el Afterburn, con cabina incluida (en la foto), el minimalismo del Pong y muchos, muchos más. Seguramente te encaramaste en alguno de ellos. Una verdadera delicia. (Vía Destructoid)
Lo hemos comentado. Existe el famoso mito del Duke Nukem Forever, secuela del clásico shooter en primera persona, extremadamente popular en los noventa, y que funcionaba como una versión políticamente incorrecta -y más adulta- que su competencia directa: el Doom.
Un poco de historia: el Duke Nukem es conocido principalmente por ser ese fps tipo comic que fue creado por 3D Realms -de las diseñadoras top en los noventa- para, como decíamos, hacerle un poco de competencia al mega popular Doom. Pero en un principio la cosa no era así.
Who’s first: A principios de los noventa, el mundo de los videojuegos para PC era más o menos así. Y no se pedía mucho más.
En 1991, el videojuego original salió a la calle como un simple juego de plataformas para PC, bajo etiqueta Apogee (más tarde 3D Realms), los mismos del Commander Keen y -mira tú- el Wolfernstein 3D. El título tuvo éxito y tuvo un par de secuelas similares hasta que en 1996, el juego pasó a ser un fps en 3D, básicamente igual al Doom (creado por id en 1993), aunque el tono del Nukem era mucho más divertido.
El protagonista -una espcie de émulo de Schwarzenegger, con puro a medio acabar y todo, se mandaba one liners para el bronce, era machista y ególatra al chancho, tenía escenarios que eran mucho más urbanos y hasta habían strippers a las que uno le podía dar morlacos para que mostraran lo suyo. O también podías volarle los sesos, si considerabas que te habían mirado feo.
El juego siguió hasta 1997. Luego, en abril de ese año, se anunció una nueva secuela… y hasta ahí llegó la cosa. En la última década (¡diez años!) 3D Ralms ha jurado y rejurado que el juego saldrá a la calle sí o sí, pero que se toamrían el tiempo que estimaran conveniente. Perdón, pero si se han demordo tanto tiempo, creo que entonces los tipos detrás del juego son objetivamente unos ineptos. O sea, ¿10 años? C’mon! Es más, a estas alturas el juego ya es objeto de risas, puyas y burlas en torno a sus anuncios de "coming soon". De ahí su fama a ser el vapourware más famoso del mundo.
Your face. Your ass. What’s the difference?: Dentro de los rumores y pantallazos que circulan por la web, al aprecer el juego, hoy, se vería más o menos así. Ojalá.
El punto es que esta semana se ha visto una posible luz frente a todo lo anterior: un trailer. Un pequeño video que muestra a uno de nuestros héroes favoritos fumando su puro y mandándose sus fracesitas, pequeño faro de esperanza de que el juego sigue aún con vida (ojalá).
Por ahora y fuera de eso, nada más. No hay fechas, imágenes oficiales del juego ni nada. Sólo el título, el personaje y las (incumplidas) promesas de sus productores. Además de las clásicas especulaciones. Mientras, esperamos ansiosos. (Vía Fayerwayer)
Para los que se criaron jugando videojuegos en los ochenta, gastando el vuelto del pan toda la tarde en los Delta o Flipperlandia, el Street Fighter marca un antes y un después en lo que a jugar flippers se refiere.
Antes del Street Fighter, las combinaciones para jugar eran muy sencillas: sólo un joystick y dos botones, y listo. Había excepciones, claro. Juegos como el Robotron (con dos joysticks, sin botones) o el Asteroids y el Defender, con hasta cinco botones de control. Y ya eso era mucho. Pero en 1987, apareció un juego de pelea one-on-one que además del joystick, tenía ¡seis botones de ataque! Después de eso, nada fue igual.
Rewind. En la primera mitad de los ochenta, la japonesa Capcom (apócope de “capsule computers”) desarrollaba juegos arcade de mediano éxito como el Commando, el 1942, el clásiquísimo Ghost’n Goblins o el Gunsmoke. Básicamente, shooters para el mercado norteamericano. Pero en agosto de 1987, y tras éxitos de otras compañías con juegos de pelea como el Karate Champ o el Kung-Fu Master (ambos sacado por la hoy desaparecidaData East, en 1984), deciden lanzar al mercado un juego de pelea, con dos peleadores, frente a frente, en exóticas locaciones alrededor del mundo como telón de fondo. Se llamó Street Fighter.
Ojo por ojo, patada por patada: pantallazo del primer Peleador Callejero (se entiende por qué), el de 1987 y el que comenzó todo. Hace 20 años.
El juego fue exitoso. Estableció una legión de fanáticos y un nuevo standard en lo que se refiere a controles y combinaciones de ataque que terminaron siendo el modelo a seguir hasta el día de hoy. En términos comerciales, el juego estableció la franquicia. Pero no fue hasta entrada la década siguiente, en 1991, que su secuela, el Street Fighter II, catapultó la marca a las nubes. O más bien, al mainstream.
Para muchos, el Street Fighter II es el juego favorito de sus vidas. Y no es para menos: su elenco de peleadores (Ryu, Ken, Guille, Chun Li, etc.), sus escenarios, los combos de ataque y sus one liners (“fight!”) ya son parte –hace rato– de la cultura pop: secuelas varias, copias de otros juegos, cómics, series y películas animadas, juguetes, flippersy una película que tuvo a Jean Claude Van Damme a la cabeza (y se viene una nueva el 2009, centrada en la vida de Chun Li) son sólo parte del fenómeno pop.
Anyone who opposes me shall be destroyed!: dos ociosos emulan magistralmente el juego con tiza, un pizarrón y una buena dosis de creatividad. Son los efectos pop del Street Fighter.
Pero más allá del legado, aún quedan mochas, ciudadanos. Considerando que la última entrada en la franquicia fue el Street Fighter III (además de sus tres versiones) en 1997, la espera por una cuarta versión ha sido más larga de lo común. Pero se biene. Ya ha sido anunciada. En octubre, Capcom publicó un video teaser que mostraba algo de la novedad –en imágenes pre rendereadas en 3D– , como indicio de que la franquicia sigue más viva que nunca. Excelente.
Es una tontera, como se puede ver, pero un récord al fin y al cabo: el flipper (arcade más bien) más grande de la historia. La simpática ridiculez fue hecha por los nerds del programa Attack of the Show. Mide 13 pies de alto, tiene una pantalla de 70 pulgadas y parece que los chicos de la foto están jugando Rampage. Podrían estar jugando algo al menos más modernillo, digo yo.
Obviamente la gente del libro de Guiness World Records fue invitada a presenciar tamaño mamotreto. La noticia llegó vía Engadget. Más fotitos, por acá.
Para quienes ya superaron la barrera de los 30, pensar en el Tetris es transportarse en un viaje relámpago hacia la nostalgia ochentera de los Delta, en una época en donde los juegos de puzzles eran algo totalmente original y novedoso, que se alejaba radicalmente de los clásicos shooters donde la consigna era matar marcianitos. Claro, acá el objetivo del juego era simplemente armar filas en un espacio determinado, a partir de distintas piezas geométricas que iban cayendo sin parar y cada vez a mayor velocidad.
La simpleza del juego y la infinita creatividad del armado de las piezas para formar un “tetris” (es decir, borrar cuatro filas simultáneamente) transformaron el título en uno de los juegos más populares e imperecederos de la historia de los videojuegos, fama que ostenta hasta el día de hoy y con nuevas generaciones, a tal punto que ha sido trasladado prácticamente a todas las plataformas de juego existentes, además de celulares, calculadoras y otros chiches y en miles de variaciones.
El juego suena a ruso y es porque de verdad su origen es soviético. Creado en junio de 1985 por Alexei Pajitnov, esta enésima versión del juego, creada especialmente para el Nintendo DS, posee algunas particularidades que lo hacen un mustpara fanáticos de los juegos de puzzle.
De partida, el juego está diseñado para jugarlo vía wi-fi con hasta cuatro jugadores, o hasta 10 jugadores locales (¡con sólo un cartucho del juego!) en partidas competitivas múltiples. Eso ya es impagable y sumamente entretenido. Por cierto, si no te gusta sociabilizar online, siempre puedes tener al computador como tu contrincante.
Pero además, el juego consta de seis variedades sobre el juego original. Está el clásico Tetris, pero también hay modalidades en que hay que completar “misiones”, o mover bloques con el stylus, entre otras variaciones, seis en total que alargan gratamente la vida útil del juego.
Pero quizás el detalle que más llame la atención es la total ausencia de los ingredientes rusos originales (como el cosaco bailarín). En vez, el juego está representado por diversos íconos de la factoría Nintendo. Así, en la seis distintas modalidades, podemos encontrarnos con Mario, Donkey Kong, Zelda, Metroid, el Ice Climber y otros monos más de ese universo. Para bien o para mal. Como si reemplazaran el vodka por sake. Personalmente, eché de menos la música del juego original. Pero ya se sabe: son las nuevas generaciones las que mandan.
El juego salió en Marzo del 2006 y en Metacritic obtuvo un puntaje de 84. Nada de mal. Justificado, incluso, considerando que hasta ahora es de lo mejorcito -y más entretenido- que he jugado en la DS.
Siguiendo con las celebraciones por los 30 años del maravilloso y nostálgico Atari 2600, el portal 1Up compiló lo mejor y lo peor de los primeros comerciales dedicados a los videojuegos. Comerciales que ciertamente no vimos en Chile, pero que igual uno va a reconocer de inmediato.
Mi favorito es el de la abuela (la abuela más cool del mundo) jugando Berzerk con su nieto al son de una canción ultra inocente (y eso que el juego era bien psycho). Absolutamente imperdible para nostálgicos y mayores de 30. Todo, por acá.
Tal cual: este mes, el viejo y querido Atari 2600 cumple tres décadas de historia. Si mal no recuerdo, fue la navidad de 1981 o 1982 en que un 25 de diciembre recibí de regalo un flamante Atari 2600 cuando tenía menos de 10 años. Obviamente, había hinchado con tener uno hace mucho más tiempo. Hasta que mis padres cedieron (jejej) y finalmente lo tuve. Por la chita que fui feliz.
Me acuerdo del impacto de ver correr por primera vez un Atari. Fue en la casa de un amigo, una invernal tarde de sábado. Su papá se había traído uno desde EE.UU. y ver correr juegos de verdad (no como el Pong, que era choro, pero nunca me conquistó del todo) fue alucinante. O sea, ¡la tele funcionaba como algo más que ver tele, por Dios! Increible. Tenía que tener uno.
Recuerdo que la caja venía con el clásico Combat -el primer juego creado para la consola- y, como gran cosa tipo promoción, el también clásico Asteroids. Ahí sí que no me depsegué de la tele. Recuerdo todo y cada uno de los detalles de esos juegos. Los colores, las formas, los gráficos y especialmente los sonidos. Es más, podías pasar en bicicleta por el barrio y era fácilmente reocnocible cachar quién estaba jugando Atari al pasar. Fue toda una revolución.
Dispara usted o disparo yo: la simpleza y lo adictivo del Combat lo hizo transformarse en el amanecer d euna nueva era: la de los videojuegos caseros. ¡Grande Combat!
También recuerdo que en un recientemente inaugurado Parque Arauco había una elefantiásica estación de juegos en una de sus tiendas ancla (¿el Gala Sears?) que permitía jugar toda la librería de juegos de Atari, 30 segundos por juegos (las colas eran enormes lógicamente y yo esperaba pacientemente y luego volvía a hacer la fila). La misma maquinita era utilizada en Sábados Gigantespara hacer un concurso: quién anotaba más puntos jugando 30 segundos al Space Invaders. Genial. Era, claro, mi concurso favorito junto con el "Dispara Ud. o Disparo Yo".
Luego, llegaron más juegos. Como el Adventure, uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos y probablemente el que le tengo más cariño de todos. También estuvo un buen rato el Pitfall!, el primer juego no Atari (era Activision) que tuve. Pero hubo de todo, incluyendo varios juegos no Atari que me trajeron mis padres de un viaje a EE.UU. como el Demon Attack (que era parecido al Phoenix) y claro, títulos clave como el Pac-Man (el más vendido para la consola) o el funesto E.T.
Después de eso, mis recuerdos son más bien difusos… No sé qué habrá pasado con la consola y con los cartuchos (¿los habrán regalado mis santos progenitores?). Lo que sí recuerdo es que algunos años después mi obsesión se trasladaría hacia los primeros computadores personales. Todo el mundo tenía un Atari 800XL y yo… tuve un flamante Commodore 64 con disketera. Pero eso es harina de otro costal y tema para otro posteo.
(En la columna derecha de este blog, en el apartado Emuladores, se encuentra un link al Proyecto Stella, título original que tenía el Atari 2600. El link conduce a un soberbio emulador de la consola)
Hoy miércoles muy temprano en la mañana, en el programa En Boca de Todos de Canal 13, mostraron una nota referida a la guerra de las consolas y cómo han cambiado los videojuegos desde la época del Atari. Simpática la nota.
Y ojo cuando entrevistan a Vicente Lozano, de Microsoft: fíjense en el nerd que está abajo en la esquina embobado jugando