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¿Cómo no tenerle cariño a ese viejo gorila llamado Donkey Kong? Caso extraño y acaso único en el mundo de los videojuegos, estamos en presencia de un personaje que comenzó su carrera como villano y que la continuó siendo un héroe. Pocos pueden decir lo mismo.
Personalmente, puedo decir que más allá de haber jugado el juego original a comienzos de los 80s, fue el Donkey Kong Country el que me revolucionó la cabeza con su innovadores gráficos y su hipnótica música. Después de eso, y tras tener una polera muy pintamonos del gorila que deseché al poco tiempo, poco pasó por mi parte, más allá, claro, de que siguieran saliendo juegos alusivos al famoso primate.
Y bueno, pasó que me tocó probar el nuevo Donkey Kong Jungle Beat. No iba muy entusiasmado, pero debo reconocer que la simpleza del juego me cautivó inmeditamente. Tanto, que terminé con el pulgar hinchado. Aunque eso fue por culpa del nunchuck de la Wii…
Lo había prometido, y bueno, (casi) he cumplido. Dije que no escribiría más sobre el Grand Theft Auto IV hasta que lo tuviera en mis manos. Pues bien, ya lo tengo (yes!), en su gloriosa versión para Xbox 360, carátula con relieve y todo. Lo conseguí durante la hora de almuerzo del viernes y tuve que bancarme toda la tarde en la pega, ansiosísimo, hasta que me pude escapar a mi casa para jugarlo. Y de ahí no paré. Por un buen, buen rato. Y varias horas después, apenas puedo decir que recién estoy comenzando el juego. Vayan entonces las primeras impresiones, hoy sábado en la mañana.
Primero que nada, el juego es GTA puro, no adulterado. Tiene todo el espíritu de los capítulos anteriores y se nota que es un producto Rockstar. Y no es un salto ultra mega sofisticado, lo que se agradece (creo). Y en ese sentido, su look & feel es perfecto y balanceado para quienes querían ver algo novedoso, más brillante, más next-gen, e ideal para quienes se acerquen a la saga por primera vez. Tiene miles y miles de pequeños detalles, chistes, diálogos y elementos –en distintos niveles– que van a arrancar sonrisas durante varias partes del juego. Rockstar style, claro. ¡Si hasta Chile sale mencionado (para variar) en una de las escenas!
Pero seré quisquilloso. Partiendo de la base de que todo el juego se ve, escucha y siente como pocos y ninguno (no por nada ha tenido puntuaciones perfectas en todos lados), me detendré en tres detalles negativos que me han llamado la atención inicialmente, luego de varias horas de juego y… para variar un poco de tanta cosa positiva.
Eso. Y aclaro: son detalles casi menores. El resto es perfecto: el soundtrack, la historia, los diálogos (insisto, unas joyas), el mismo personaje de Niko (digno de un Oscar) y especialmente, la ciudad. Es agobiante tanta “libertad”. Pero ojo, definitivamente esa sensación era muchísimo mayor con el San Andreas, cuyo territorio era todo un estado norteamericano.
Es más: en principio, la sensación inicial que me queda es que el juego se parece más al Saints Row (se viene secuela, cabros) que al San Andreas. Y no sé si eso es bueno, malo o qué. Pero detalles menores, créanme. El juego es un must, un evento que hay que conocer y un nuevo estándar a la hora de jugar videojuegos. Rockstar, alabado seas.
Ahora, si me permiten, he de volver al juego.
Por Mario Caruffo Madrid / Afrokid Administrador Wiichile.com
(Esta reseña sobre el juego más popular actualmente para el Nintendo Wii fue redactaba por el arriba suscrito, para la edición de abirl de la revista CeroUno. Mario se prestó gentilmente a colaborar, ya que a mí ni siquiera me mandaron un pantallazo del juego. Wena onda…)
Para los fanáticos de Nintendo, la espera llegó a su fin el domingo 9 de marzo. Ese día, con una afluencia de gente en las tiendas que pocas veces se ha podido ver con un videojuego, fue el lanzamiento de Super Smash Bros. Brawl, el juego de peleas insigne de Nintendo y uno de los más esperados del año pare el Wii. El fanatismo se tradujo en un millón de copias vendidas a dos días de su lanzamiento.
El juego ha alcanzado su popularidad no sólo por ser uno de los crossovers de videojuegos más grandes de la historia, sino también por tener un modo de juego muy simple, ya que contamos con dos botones de ataque, uno de salto y ya. Sobre esta base se van generando las combinaciones de combos y patadas. Esta tercera entrega de la serie destaca por su cantidad de personajes, incluyendo a íconos de otras empresas como son el caso de Solid Snake (Konami) y Sonic (Sega).
Se pueden elegir cuatro formas de batallar: con el mando clásico, Wiimote, Wiimote + Nunchuk y Gamecube Controller. Creo que todos aquellos que jugaron Melee se van a sentir más cómodos con ésta última opción, ya que mantiene la configuración de dicho juego. Porque si bien el Wiimote + Nunchuk es cómodo, requiere de una mayor curva de aprendizaje.
El valor de replay es increíble. Desde un sistema de trofeos (similar a los achievement de la Xbox 360), hasta la posibilidad de jugar clásicos cómo el Super Mario Bros, Super Metroid, Ice Climbers, etc. en sus versiones originales, durante un tiempo determinado. También destaca su banda sonora, una de las más grandes jamás vista, superando las 150 canciones, muchas de ellas con arreglos nuevos.
Pero lejos el mejor agregado es el “Subspace Emissary”, modo que nos trae remembranzas de los cada vez más extintos juego de plataformas horizontales, donde utilizando diferentes personajes del juego deberemos ir pasando etapas en solitario o en modo cooperativo, todo esto acompañado por secuencias de video de alta calidad que van narrando la historia.
Dentro de los aspectos negativos hay momentos de carga que a veces superan los 20 segundos, la nula optimización del wiimote y el no tener un mecanismo de voz chat en las peleas opacan un poco la performance del juego.
Smash Bros., es uno de los títulos potentes del 2008 y ha logrado sortear con éxito una tarea compleja el no quedar bajo la sombra del también popular Melee y continuar con el legado de la saga, la adición de peleas en línea (con un retraso o lag casi inexistente) y la cantidad de extras disponibles. Todo esto lo hace ser un título obligado y de lo mejor que tenemos actualmente para el catálogo del Nintendo Wii.
Había expectación. Ansiedad y por sobre todo, curiosidad. Por mi parte, al menos. Porque el popular título de carreras diseñado por Criterion, y que está orientado a gente que justamente NO le gustan los juegos de carrera tradicionales tipo Gran Turismo, daba un cualitativo salto para las actuales consolas. Y porque, bueno, es mi saga de juegos de carrera favorito.
Porque más allá de contar con el clásico tono de choques, velocidad extrema y destrucción automovilística que ha hecho de esta saga una favorita, hay un par de novedosos detalles: espacios abiertos (tipo Need for Speed) y jugabilidad online. Todo eso, claro, sobre la base de grandes mejorías gráficas y finísimos detalles a la hora de apreciar un auto estrellándose contra otro entre vidrios y fierros retorcidos. Aclaremos de inmediato: los gráficos de este nuevo Burnout son sobresalientes en ese sentido.
En ella, conviven escenarios rurales y urbanos en amplios espacios, llenos de puentes, atajos, túneles y caminos secundarios. En algunos cruces y puntos se encuentran repartidos los eventos y las distintas carreras, 120 en total. No hay que clasificar ni nada: todo está disponible desde que se aprieta por primera vez el acelerador.
En palabras de Alex Ward, uno de los creadores del juego, es una “total reinvención de la franquicia”. Ahora existen condiciones climáticas y ciclos de noche y día que pueden alterar el desempeño al manejar. También, existen montones de datos, puntajes y estadísticas para tener todos los detalles a mano.
Pero también está el tema de la dificultad. Acá es donde el juego se puede escpara de las manos y puede llegar a transformarse en algo realmente frustrante: los choques, la sensibilidad, ver a cada rato cómo tu auto se hace maravillosamente añicos (las primeras 10 veces es choro; luego es una lata).
Y la pregunta del millón: ¿hay “Crash Mode”, acaso lo mejor del juego en donde chocar y cometer la mayor destrucción posible era la premisa? Sí y no. El tradicional “Crash Mode” ya no está, pero sí una nueva versión llamada “Showtime”, a la cual se puede acceder en cualquier momento del juego y que sí, resulta divertido ver cómo tu vehículo, cual bola de flipper, se mueve por las autopistas destruyendo autos. Pero al final, no iguala en destrucción al insuperable Crash Mode. Eso se echó de menos.
El juego ha tenido excelentes críticas y un buen puntaje en GameRankings, además de una muy buena recepción por parte del público, lo que automáticamente lo ensalza como el juego de carreras que hay que tener. Personalmente, el juego me enrabia repetidamente y he estado a punto de lanzar el control por la ventana. Pero pasa. Porque nunca chocar fue tan divertido y tan frustrante a la vez.
A pesar de que los fanáticos lo nieguen o no quieran reconocerlo, el PC está quedando relegado a juegos de nicho. Si antes el PC era una plataforma más, ahora se ha transformado en un bastión para simuladores, juegos de rol masivo y de estrategia. Ni siquiera los shooters en primera persona –género punta de lanza para los juegos para PC– ha podido resistir al atractivo poder y accesibilidad de una consola.
El caso del Hellgate: London confirma lo anterior: un juego exclusivo para PC, que eventualmente podría caer a las consolas, pero que se siente mucho más cómodo en un computador. Y cómo no, es justamente un juego de estrategia en tiempo real con toques de shooter en primera/tercera persona y de multiplayer masivo, con pagos de suscripción, formación de clanes y todo. El resultado final es interesante, a ratos entretenido, pero no impresiona. Cómo sí lo hizo, por ejemplo, el World in Conflict, aunque sean distintos entre sí.
Si bien el juego posee elementos para una campaña a solas, son los elementos en línea los que le sacan el jugo al juego. La premisa se ambienta en un Londres post apocalíptico. Es el año 2038 y la capital inglesa está dominada por diversos demonios que infestan calles, laberintos y zonas abiertas de
De hecho, muy similar en estructura al Diablo, pero enchulado para las nuevas generaciones, Hellgate: London es un juego específicamente diseñado para gente que aún se mantiene fiel y fanática de los juegos para PC, esa que prefiere un mouse y un teclado antes que un joypad. Y de que las hay, todavía las hay. Por mi parte, creo que ya voy en retirada.